♥ Wed Nov Fuegos De Otoño♥ Jackie Black


(Maria Mendoza Lameda) #181

Me encanta, que bueno que Lu hable con su suegra, eso le hará bien, despejara sus dudas, siguela amiga.


(Enriqueta) #182

ESTA DE SHOW


(Vivian Rodriguez) #183

Helen mantuvo su tierna mirada clavada en Lu para evitar que pudiese protestar. Sólo dijo:

—¿Me harás una promesa?

Lu vaciló, pero luego, sin poder negarse a lo que esa adorable mujer le pedía, asintió con la cabeza.

— Bien —dijo, inclinándose hacia delante para enfatizar sus palabras—. Durante las próximas semanas, tendrás la oportunidad de observar cómo será tu vida como esposa de Fer, en caso de que él decida continuar con su carrera política. Sé que él ahora tiene muchas dudas, por lo que sucedió con Lila... —Helen pronunció ese nombre con tanta claridad y firmeza que Lu sintió la certeza de que jamás se omitiría hablar del pasado de Fer y de la mujer que había vivido con él en esa casa—. Pero conozco a mi hijo, Lu. Él nació para seguir esa estrella en particular y aunque pudiera llegar a ser feliz en caso de que se desvíe de ese rumbo, esa felicidad sólo sería momentánea. Fer seguirá su destino. Y tengo la esperanza de que tú persigas ese mismo fin junto a él y que, durante el proceso, encuentres tu propio destino.

—Ahora, vayamos a la promesa —dijo brevemente—. Quiero que te involucres en todos los aspectos de su vida política que puedas, durante el tiempo que dure la convalecencia de Jeremy, así cuando él se reponga, podrán casarse. Toma ventaja de este aprendizaje mientras puedas, ya que una vez que pronuncies tus votos, será demasiado tarde para ello. Luego, debes tomar una sincera decisión acerca de si en realidad puedes o no ser feliz con esa vida y al mismo tiempo ayudar a tu esposo... o si te casarás con él y luego tratarás de evitar que ejerza la profesión para la cual ha nacido... o si le dirás adiós para siempre a mi hijo.

Al pronunciar sus últimas palabras se hizo un profundo silencio. Lu permaneció tiesa, impactada por la fuerza con la cual Helen Bold había expresado sus alternativas. Sabía perfectamente que la mujer tenía razón, pero no podía evitar sentirse resentida al escuchar a la madre de Fer presentar esas opciones con tanta soltura. Sin embargo, la expresión de Helen se tornó más cálida, mientras se aproximaba a Lu para acariciarle la mejilla con gran suavidad.

— Todo lo que puedo decir es que por el bien de Fer y por el tuyo —dijo—, escojas casarte con él y estar a su lado toda la vida. Pero cuidado: dije a su lado, no detrás de él —advirtió firmemente—. Fer jamás querría que sacrificaras tus propias ambiciones por las de él y yo creo que tampoco deberías hacerlo. Pero, tú podrías adoptar ambas —dijo con una reconfortante sonrisa—. Tienes frente a ti una gran oportunidad que se le negaba a las mujeres en otras generaciones. Eres muy competente, amorosa y con muchísima personalidad. Y, en lo que a mí respecta, me encantaría tenerte como integrante de nuestra familia.

Helen se encaminó hacia la puerta.

— ¡Helen! —Impulsivamente, se incorporó de un salto y se dirigió hacia la mujer, rodeándole los hombros con sus brazos y estrechándola cálidamente—. Gracias, Helen —dijo con ternura, sonriéndole al mirar esos ojos castaños que tanto se asemejaban a los de Fer.

Helen la observó sorprendida, luego complacida.

— No, mi querida. —meneó la cabeza firmemente—. Soy yo quien debe agradecerte a ti. Has hecho lo que ninguno de nosotros pudimos hacer, sin importar lo mucho que todos amamos a Fer. Lo devolviste a la vida y debido a eso jamás podré hacer nada ni decir nada como para agradecerte a ti.

Helen se marchó y Lu se sentó a pensar, cavilando sobre las verdades que ella le había dicho y la sensatez de aquella promesa. Decidió que haría exactamente lo que Helen le había pedido: tantearía la realidad tal como era antes de condenar a Fer y a su carrera de antemano. Él no se merecía menos... Y ella tampoco.

Poco después Fer regresó del hospital y se metió en el cuarto de Lu. En su mirada se leía un pícaro mensaje: no se iría de aquella habitación a menos que lograse tener acceso a la mujer que tanto amaba, sin importarle el lugar donde se encontrasen. No obstante, la joven deslizó sus protestas de costumbre, sobre la propiedad de respetar la casa, aunque lo recibió en mitad de su cuarto con un cariñoso abrazo.

— Mmmm. —Finalmente, retrocedió y comenzó a desatar el nudo de su corbata.— Eso es le que me gusta. Una mujer que sabe lo importante que es saborear los aperitivos antes de comenzar a engullir toda la comida.

Ella adoptó una recatada pose y luego bromeó.

—¿Quién dijo que tenía hambre? Se dice que no hay que comer demasiado antes de ir a dormir. Da pesadillas.

— De acuerdo, niña —gruñó con voz sensual—, entonces haremos que este aperitivo dure toda la noche. —En ese momento, él ya se había quitado la camisa y empezaba a deslizar sus manos sobre el anhelante cuerpo de la muchacha, mientras sus ojos seguían el movimiento de las palmas de sus manos. —Apenas puedo contenerme para saborear esto —dijo él atormentando uno de sus pezones— .... y esto... —Acarició el otro, dibujando sobre él suaves y provocativos círculos, que provocaban escalofríos en Lu.


(Enriqueta) #184

ESTA GENIAL LA WED


(Maria Mendoza Lameda) #185

Me encanta lo que le dijo Hellen a Lu, tiene toda la razón, que luche por su amor, ahora mas que nunca, y creo que se van a embarazar mas pronto de lo que se imaginan, porque son imparables, siguela amiga.


(Vivian Rodriguez) #186

— Ummm —ronroneó ella complacida—. Me hace recordar a aquella noche que te metiste en nuestro cuarto de baño y me ayudaste a bañarme.

— ¡Lu! —parecía impactado—. Jamás he estado en tu tina de baño en toda mi vida. —La observó como desaprobando su comentario. —Jamás habría hecho tamaña cosa a una señorita.

Como Lu sabía que eso sólo no había ocurrido por falta de oportunidad y no por falta de deseo, lo miró con escepticismo.

—Tienes razón —acordó sarcásticamente—. Sólo se trató de tu mano que daba vueltas alrededor del jabón y del agua y... de otras cosas...

— Sí —asintió cálidamente—. Pero eso fue durante los días que tratabas de huir de mí.

Ella le sonrió dulcemente.

— Hablando de huidas —lo empujó ella sobre la cama— ... ¿No estás cansado de estar allí de pie cuando muy cerca nuestro hay una abrigada camita?

Fer resistió la presión, manteniendo a Lu donde estaba, al tiempo que comenzaba a desvestirla deliberadamente. Una vez desnuda, él se deshizo de sus pantalones y la estrechó contra sí, ejerciendo una gran fuerza sobre todo su cuerpo, desde la cabeza hasta sus muslos.

—Bien... —dijo finalmente con tono ronco y vacilante—. Debo admitir que la cama sea probablemente más cálida, pero también hay que decir algo sobre las oportunidades que uno tiene en esta posición. ¿Quieres ver a qué me refiero?

El corazón de Lu comenzó a latir con más velocidad y ella murmuró tímidamente:

—Si insistes...

Al recibir tal permiso, Fer comenzó una lenta exploración con su boca y sus manos, la cual comenzó por la frente de Lu. Cuando él estuvo casi de rodillas frente a ella, hundió su cabeza en el estómago de ella. Lu no estaba segura de que sus piernas pudieran resistir su peso durante toda la demostración. Hacía tanto tiempo que su cuerpo no recibía la calidez de esas caricias, que la joven olvidó la cama, olvidando toda otra brisa del ambiente que no fuese la respiración de Fer.

Cuando él descendió aún más, las piernas de Lu comenzaron a temblar cada vez más, al tiempo que Fer permitía que su boca descendiera hasta la parte más baja de su abdomen. Se detuvo un instante antes de continuar con el descenso.

—¿Mmmm? —preguntó con tono embriagador.

—Mmmm —suspiró ella asintiendo a su pregunta, pero antes de que pudiera soltar ese "mmmm", Fer estaba otra vez allí, demostrándole una nueva manera de amarse.

Aquella actitud la derritió y en poco tiempo más, se derrumbó junto a él, exhausta y temblorosa al recibir el impacto de la etapa final de aquella demostración sobre las ventajas obtenidas fuera de la cama.
Fer la mantuvo abrazada, estrechando su tembloroso cuerpo contra el de él, hasta que la joven se relajó. Pero cuando él comenzó a moverse otra vez junto a ella, Lu notó que aunque él había logrado satisfacerla, su deseo permanecía inalterable.

— ¿Fer? —alzó sus ojos para absorber el ardor que emanaban de los de él.

— No te vayas a dormir todavía, niña —murmuró él contra su boca—. Todavía nos resta una parte de la demostración, pero esta vez te toca a ti tomar la parte activa.

Lu sonrió contra los labios que estaban jugando con los suyos, mordiéndolos con tanta hambre que, inexplicablemente, volvió a sentir apetito ella también. Le mantuvo la cabeza en alto para susurrarle:

—No creo que pueda soportar estar de pie para hacerlo. ¿Está bien si comenzamos aquí abajo?

— Donde quieras... —gimió él, con su cuerpo temblando con anticipación.

—En ese caso... —se apartó de él para arrodillarse y luego sé dirigió directamente hacia el corazón de su deseo, determinando que después de haber recibido tan cálida exploración por parte de él, era justo concederle el mismo derecho.

— ¡Eso no es justo! —gritó, con un gemido que murió en su garganta cuando Lu le brindó el alivio que necesitaba y con tanta rapidez que apenas le dio tiempo para pronunciar su nombre antes de que una explosión se apoderase de todo su cuerpo.

Cuando finalmente estuvo calmado, Lu se acurrucó en el hueco de su cuerpo y él protestó:

—¡Por Dios, Lu! Tú debiste de haberte llamado Bold!

Lu sonrió complacida y jugueteó con el vello que cubría el pecho de Fer, donde ella tenía reposada su cabeza.

— Estoy tratando de adaptar mi manera de ser al apellido que voy a llevar —replicó con cautelosa humildad—. Los Wren podemos ser como pájaros, pero los Bold se divierten mucho más en el mundo de la naturaleza. —Comenzó a atormentar su pecho con su travieso dedo.— ¿Conoces a alguien que se apellide Abejas?

Con otro gemido, Fer hundió su cabeza en la rizada maraña de ella y la levantó para observarla.

— ¡No! —declaró—. Y si alguna vez conozco a alguien, o sea, a un hombre que se apellide de ese modo, nos mudaremos a un estado donde no haya ninguno de ellos. Tu marido se encargará de darte toda la educación que necesitas con respecto a la cama, ¿me has oído?

Lu besó desesperadamente sus mejillas y adoptó una respetuosa expresión.

—Sí, mi amo —agregó tímidamente—. Sólo...

—¿Sólo qué? —gruñó ásperamente.

— Sólo que recuerdo tus palabras acerca de esa teoría sobre lo de la cama... que a veces es excelente pero... que en otras oportunidades, se pueden obtener mejores beneficios estando en otra posición y pensé que...

— ¡Cállate! —Las carcajadas de él los acompañaron durante todo el trayecto hacia la cama, donde durante toda la noche, Fer demostró a Lu que había subestimado las ventajas de un buen lecho considerablemente.


(Maria Mendoza Lameda) #187

me encantan, son imparables si no se cuidan se van a embarazar pronto, siguela amiga


(Vivian Rodriguez) #188

GRACIAS AMIGA POR COMENTAR


(Vivian Rodriguez) #189

~:heart:~ Capítulo 15 ~:heart:~
El sol mexicano parecía penetrar en los huesos de Lu, mientras ella estaba tendida, plácidamente, sobre la arena de las playas de Acapulco. Aunque tenía los ojos cerrados, conservaba en la mente la imagen de Fer, tendido a su lado, medio dormido, tal como lo había visto segundos atrás. La muchacha sonreía satisfecha, al ver a Fer descansar tan tranquilamente luego de haber trabajado tan arduamente durante las últimas semanas. También sonreía por la felicidad que sentía al observar su amado rostro, sus cálidos ojos y su excitante y bello cuerpo. Lu no recordaba ningún momento durante su matrimonio, en el cual esa mirada no hubiera logrado derretirla.

Lu escuchó las voces de unos turistas que pasaron junto a ellos y por algún motivo, esa charla le hizo recordar la primera sensación que experimentó al estar casada con un hombre de bien como Fer Bold.

Fue eso lo que la decidió a recorrer junto a Fer el largo camino que los aguardaba y claro que esa decisión, no fue nada sencilla de tomar. Tal como se lo había pedido la madre de Fer, se dedicó a pensar muchísimo todas las cosas antes de emitir un juicio demasiado anticipado.

Para su sorpresa, una vez que estuvo inmersa en el mundo de la actividad política y de los negocios, se dio cuenta de que se adaptaba a él con gran facilidad. Su experiencia con el manejo del personal la había entrenado para tratar y organizar a las personas. Su principal tarea había sido la de reunir voluntarios para que desde las esferas más bajas, comenzaran a presionar favoreciendo el proyecto de Jeremy. Bill y Fer, mientras tanto, se encargaron de llevar esa misma presión a la legislatura para que se aprobara.

Al verla que desarrollaba sus actividades con tanta eficiencia y tesón, Fer se quedó impresionado y, al mismo tiempo, temió que esa tarea la desbordara. Sin embargo, Lu conservaba las suficientes energías como para satisfacerlo en gran medida en los tiempos libres que compartían en la intimidad. Las mejillas de ella se ruborizaron, a pesar del caluroso sol, cuando la joven recordó que la sed de Fer para con ella se incrementaba tanto, que ella se alarmaba al notar que no mostraba ningún interés por no ser descubierto por el resto de los habitantes de la casa.

También fue después de esa intimidad que Lu había descubierto otro talento, el cual podría haber resultado de considerable uso para Fer. Su trabajo le había enseñado a observar el lenguaje del cuerpo, el contacto ocular y el tono de voz para poder captar la verdadera personalidad de le gente. Y en las amenas conversaciones que mantenían luego de hacer el amor, Lu se sorprendió dando a Fer sus opiniones acerca de las figuras políticas con las cuales se había entrevistado ese día.

Hubo muchísimas entrevistas, ya que muchos de los colegas de Jeremy pasaban por su casa ofreciéndole sus respetos y... Lu estaba segura de poder satisfacer a Fer y vigilar que sus ambiciones se hicieran realidad algún día.

Por supuesto que Fer no era ningún novato para calificar a sus colegas y también a sus opositores. Sin embargo, daba la bienvenida a la corroboración de Lu, aunque a veces diferían sobre ciertos puntos donde la agudeza femenina ponía al descubierto ciertas áreas que él no había logrado interpretar, o que la había interpretado en forma incorrecta.

Paulatinamente, Lu se fue dando cuenta de que ella disfrutaba de la diversión y el desafío que ofrecía la política y que ella no tenía que rezagarse, jugando el papel de la mujercita encantadora que sigue a su esposo pero no a su lado, sino detrás de él. Había muchas formas en las que ella podía hacer una real contribución a la vida de Fer, satisfaciéndose a sí misma durante ese proceso. Por ello cuando el padre de Fer se repuso lo suficiente como para comenzar a preparar los arreglos de la boda, Lu estaba lista para penetrar en esa vida con toda serenidad y seguridad, habiéndose liberado de todas sus dudas y de todos sus temores. Hasta llegó a sentir desinterés por las mujeres que parecían adorar a Fer constantemente, ya que él siempre se mostraba indiferente a los ofrecimientos sexuales femeninos.


(Maria Mendoza Lameda) #190

esta espectacular, que bueno que se casaron, pero así es como termina o es tu versión amiga???? recuerda que habías dicho que colocarías las dos versiones.


(Enriqueta) #191

SI YO LA LEEI YY NO PUSIERON LA BODA POR ESO A VIVI NO LE GUSTO PERO ASI VA TODAVIA ELLA NO HA PUESTO NADA


(Vivian Rodriguez) #192

AMIGA TODAVIA ESTOY PONIENDO LO DE LA WED VISTE NO PUSIERON NADA DE LA BODA CUANDO PONGA MI PARTE YO AVISO


(Vivian Rodriguez) #193

— Fer, ¿no crees que hemos tomado demasiado sol? —preguntó como una gatita mimosa—. ¿Qué te parece si volvemos a nuestra habitación y dormimos un poco antes de prepararnos para la cena? —Sus ojos prometían mucho más que una "siesta" y él aceptó complacido la invitación.

— ¿Qué tienes en mente? —preguntó.

— De acuerdo —dijo ella, con tanta humildad que todo lo que consiguió fue que su esposo sospechara mucho más que antes, ya que la humildad no era una de las virtudes más sobresalientes de su flamante cónyuge—. ¿Se te ha cruzado por la mente, en algún momento, mi querido y estimado esposo —dijo con gran paciencia—, que en este mismo instante puedo estar embarazada?

La mirada fue impasible cuando él respondió:

— Sí, lo pensé — dijo él sin darle ninguna importancia—. Soy totalmente consciente de que jamás he tomado ningún tipo de precauciones y entonces deduje que si tú no deseabas tener niños enseguida, te encargarías tú de cuidarte. Como tampoco tú lo hiciste, llegué a la conclusión de que no te importaba si la naturaleza seguía su curso. Pero puedes estar muy tranquila, a mí tampoco me importa.

Lu lo reprobó y se esforzó por tratar de liberarse de sus brazos. Como no lo hizo, sus protestas se hicieron más firmes.

— ¡Fernado Bold! —gritó ella indignada—. ¿No te importa que hayamos estado un poco distraídos al no tocar un tema de tanta importancia?

Él se encogió de hombros y sonrió.

— ¿A qué te refieres con eso de distraídos? —preguntó tranquilamente—. ¿Acaso no quieres niños?

—Sí, pero...

—Yo también —la interrumpió—. Si me lo hubieses pedido, habría esperado, pero en lo que a mí concierne, no me interesa si tenemos mellizos dentro de pocos meses. Por eso pensé que estabas lista para ser madre. ¿Estaba equivocado?

—No, pero...

—De acuerdo, entonces. —Se liberó del tema empleando la lógica.—Será una vida estupenda, somos maduros, adultos responsables, estamos casados y preparados para ello. ¿Acaso se requieren otras condiciones para ser padres?

Ella sin querer ceder ante su irritante sentido de lo práctico, buscó una excusa:

— Aún no tenemos una casa.

—Sí la tenemos —respondió con una sonrisa—. Y también un perro guardián para ella.

Ella lo miró pasmada.

— Pero actualmente estás trabajando en la ciudad de Jefferson —protestó ella—. Es un largo trecho, ¿no crees?

— No habrá trecho que recorrer —respondió—. Tan pronto como regresemos, tengo planeado hacer exactamente lo que hacía antes. Manejaré todas las investigaciones y la estrategia desde mi casa en el campo. Es ese el mejor de los mundos. —Volvió a sonreír.— Además, nuestro hijo tendrá a su primo como compañero de juegos. ¿No te gustaría vivir cerca de John y de Alice?

Exasperada al máximo, Lu farfulló:

—Sí, pero...

— ¿Pero qué? —luchó para contener la risa y el cuerpo resistente de su esposa a la vez.

— No me has hablado sobre nada de eso, Fer Bold —gruñó mirándolo fijamente—. No seré la clase de esposa que permite que su marido tome solo todas las decisiones y luego se sienta a su lado y dice: "sí querido... todo lo que tú digas cariño...".

La expresión de él se tornó sospechosamente soberbia.

—Lo siento, Lu —prosiguió, con voz casi convincente—. Tienes razón... —Vaciló por un instante. Parecía un niño a quien su madre acababa de pillarlo en una travesura.— Sucede que es muy fácil seguirle el juego a todos los demás cuando te encuentras en el medio y yo quiero tenerte a ti para mí, dentro de un ambiente al cual amo y al que pienso que nuestros hijos también aprenderán a amar. Pensé que sería maravilloso mantener la intimidad de nuestra pareja durante los primeros años de matrimonio, para que podamos construir una familia sólida para enfrentar lo que pueda venir después.

Lu se quedó pasmada. Al final, había resultado que todo ese arduo camino que ella había tenido que recorrer hasta llegar a aceptar su vida como la esposa de un político, había sido en vano.

— ¿Qué quisiste decir con eso de "lo que pueda venir después"?

Ella aún tenía dudas acerca de sí debía aceptar las disculpas de Fer por no haberle informado a tiempo de sus planes, o sentirse feliz por los planes que él tenía, o comenzar a sospechar que se había casado con un dictador.

— Bien —respondió con el mismo tono—... existe una gran posibilidad de que dentro de algunos años, me decida a dedicarme a la política de lleno. Siempre pensé que toda persona debe reservarse algo para cuando necesite darle un cambio a su vida.


(Maria Mendoza Lameda) #194

Me encanta amiga, siguela, que Fer tan dictador :smile: pero que Lu tenga paciencia.


(Vivian Rodriguez) #195

yo la sigo ahora gracias por comentar


(Vivian Rodriguez) #196

Lu se quedó contemplándolo, casi convencida de que él había decidido abandonar su carrera porque eso era lo que ella quería y porque podía soportar la idea de que ella se sacrificara por él.

—Fer, no hagas esto por mí —dijo ella muy seria—. Está bien. He cambiado de idea acerca que no deseaba ser la esposa de un político. Puedo llevar a cabo esa vida. Si quieres comenzar una campaña ahora mismo, puedes hacerlo.

Los labios de él se alzaron en señal de sospecha, al decir:

—No puedes iniciar una campaña cuando se te ocurre, Lu. Pasarán cuatro años antes que se me dé la oportunidad de vencer a quien ocupa hoy el cargo que ambiciono. Eso nos dará el tiempo que ambos necesitamos, ¿no?

Las sospechas de Lu sobre los ulteriores motivos de Fer volvieron a surgir y ella lo miró ferozmente.

—¡Fernando Bold! ¿Estás tratando de embaucarme? —preguntó abruptamente.

Para su sorpresa, él rió deliciosamente, demostrando el amor y el respeto que sentía hacia ella.

—Sí —admitió cándidamente—. Por lo menos, hasta un cierto punto —dijo él.

Fer le soltó entonces los brazos y ella se sintió aliviada porque ya estaban empezando a entumecerse. Los extendió al máximo y luego los apoyó sobre los hombros de Fer. Él reposó su cabeza entre las manos de Lu, quien aún conservaba una mirada de reproche mientras aguardaba a que continuara.

—Querida, jamás trataría de embaucarte en el sentido negativo de esa palabra —le dijo con un tono tan sincero que ella le habría creído si él le hubiese dicho que el fin del mundo se avecinaría en sólo diez segundos—. Te amo y te respeto demasiado para ello —agregó—. Y jamás haría ningún plan si supiera que para ti resultaría horrendo —dijo seriamente y luego se tornó más tierno—. Pero te conozco tan bien, mi dulce y hermosa Lu, que me di cuenta cuándo tomaste la decisión de que no te opondrías a mi carrera política. Y también supe que no te molestaría si posponía ese hecho hasta que transcurriera el tiempo suficiente que necesitamos para estar solos. ¿Me he equivocado?

Lu meneó la cabeza, aunque su expresión se veía aún bastante caprichosa.

—Lo que pasa es que es graciosísimo tratar de embaucarte a ti —continuó tan divertido que ella debió reír—. Puedo garantizarte que si yo hubiese usado esa táctica con cualquier otra persona se habría tragado el anzuelo, la línea y el riel. Tengo grandes talentos que me ha dado la política.

Su expresión se veía radiante, complacida y Lu se echó a reír, aunque luego se tornó seria al ver lo tranquilo que estaba él consigo mismo.Él también dejó de reír y preguntó:

—Pero dime si prefieres que hagamos otra cosa, Lu. ¿Preferirías que viviésemos en la ciudad de Jefferson para que puedas encontrar trabajo con más facilidad?

Fer le exigía con tanta firmeza que le respondiera con sinceridad lo que ella quería para ser feliz que ella sintió que su amor por él la desbordaba.

— Has hecho los planes correctos, Fer —dijo con simpleza—. Desde el principio hasta el fin. Me gusta la casa en el campo, los niños y... también Joe —agregó orgullosa—. Y cuando te decidas a seguir con la política, yo estaré a tu lado. Quizás puedes no haberlo notado, pero yo también tengo ciertos talentos innatos para ello.

Él meneó la cabeza, devolviéndole la amorosa mirada.

— Nada que se relacione contigo puede escapárseme.

Él se quedó contemplándola durante largos minutos, bebiendo el tesoro de su amor, fe y confianza que había en sus ojos. Luego, de mala gana, se incorporó y la hizo ponerse de pie.

—Creo haber escuchado que mencionaste una siesta antes de ir a cenar —dijo con forzada naturalidad, aunque su respiración era agitada y sus manos se movían con impaciencia.

— Sí, lo mencioné —dijo con la misma calma, ocultando la enorme emoción de sus ojos. Se extendió para sacudirse la arena que tenía en el trasero y se encaminaron juntos, con un brillo excitante en las miradas—. A propósito, Fer... —dijo ella como si tratara de sacar un trivial tema de conversación—. Vi un libro en la biblioteca del hotel.

—¿Sí? —sonó indulgente la voz de él.

Era obvio que él tenía en mente asuntos mucho más importantes.

— En realidad, se trataba de un manual sobre el sexo —continuó ella con tono aburrido—. Bueno, yo no acostumbro leer esa clase de cosas, pero sentí curiosidad y lo hojeé. Parece tener algunas ideas interesantes y me preguntaba si tú... bueno... si a lo mejor podías estar interesado en él.

— ¡Oh! —La voz de él estaba más alerta.

— Sí —sonrió. Luego su expresión se tornó vacilante—. Me refiero a... —dudó nuevamente y se mordió los labios—. Bien nunca te lo había preguntado antes, pero... eh... ¿sabes cómo hacer para pararte sobre la cabeza?

Él detuvo la marcha, atónito.


(Maria Mendoza Lameda) #197

jajajajajajajajajaja lo sorprendio, hay Fer, Lucero quiere aprender nuevas cosas y tu la vas a tener que enseñar, me encanta amiga, siguelaaaaaaaaaaaaaaa .


(Vivian Rodriguez) #198

ACA ESTA EL FINAL QUE TENIA LA WED DESPUES YO LE PONGO EL MIO


(Vivian Rodriguez) #199

—¿Quéee? —Su grito pudo oírse en la playa.

Muchas de las personas que estaban por allí se volvieron para mirarlo como si hubiese perdido la razón.

—¡Lu Bold! —comenzó a reprochar él, ignorando la incomodidad de su esposa ante tal reacción.

— ¡Shhh! —gruñó ella, haciendo un esfuerzo sobrehumano para mantener el ceño fruncido en lugar de soltar la carcajada—. No hay por qué enfadarse tanto por ello. Puedo enseñarte cómo hacerlo. —Sus ojos a danzaban especulativamente—. ¿Recuerdas lo que dijiste sobre mi nuevo nombre?

Sólo se limitó a asentir.

—Bueno, he decidido que un corazón débil es incapaz de mantener a un hombre interesado en la cama —continuó ella, empujándolo a seguir adelante, con un tono entusiasta.

—Lucero... —comenzó empleando un tono de advertencia más duro.

— No te preocupes, Fer —dijo ella con un pequeño pucherito—. También puedo recostarme cómodamente sobre mi espalda si es que así lo prefieres. —Ahora tenía un tono sumiso, aunque su mirada parecía vengativa.

Él se detuvo, con una expresión de comprensión dibujada en sus ojos.

—Lu, ¿estás embaucándome? —preguntó abruptamente, con las manos sobre las caderas y el ceño fruncido.

— Nunca en el sentido negativo de esa palabra, cariño —informó ella satisfecha—. Puedes confiar en mí —agregó.

— Estas endemoniadamente en lo cierto —asintió él disipando su ceño fruncido con una sonora carcajada—. ¡Puedo confiar en ti para que me ayudes a mantenerme de pie durante los próximos treinta años!

Cuando su risa se calmó,Fer la tomó por la cintura y casi a los empellones, la hizo llegar hasta el hotel, correr por los pasillos y subir por las escaleras en lugar de aguardar el elevador. Una vez en la habitación, él cerró la puerta, mirándola ferozmente. Ella imitó a la perfección el papel de una pura y encantadora virgencita, que temía por el ultraje a su mayor virtud.

—De acuerdo, mujer —gruñó amenazante, mientras la acorralaba sobre un rincón—. ¡Sobre tu cabeza!

Ella soltó una carcajada y se acercó para rodearle el cuello con sus brazos y besar aquella hermosa boca que tanto amaba.

—Fer Bold, he estado parada sobre mi cabeza desde el preciso momento en que te conocí.

Le sonrió con entera satisfacción y sus ojos irradiaban amor.

—Bien, si es esto lo que va a costarme, haré un sincero esfuerzo para mantenerte allí —murmuró él, capturando los labios de la joven y levantándola del piso en un cálido abrazo.

—Oh, Fer —gimió ella cuando él la soltó. Ella le hundió la cabeza contra el pecho—. ¿Es esta otra posición en la cual planeas hacer una nueva demostración? —volvió a gemir cuando los dientes de Fer se acercaron al sostén del bikini que llevaba.

— ¿Quién necesita un maldito libro? —gruñó él mientras la tomaba entre sus brazos y se encaminaba a la cama—. Tengo una mujer con una mente muy creativa, un físico formidable y una naturaleza que es tan audaz como el apellido que le he dado. Creo que sabrás que la traducción de nuestro apellido Bold es audaz, ¿verdad? —la arrojó sobre la cama y le sonrió con expresiva sexualidad—. Veamos si logramos hacer funcionar todas esas aptitudes al mismo tiempo, ¿eh?

—Sí, cariño —murmuró ella con sumisa docilidad, aunque sus ojos iban adquiriendo con perspicacia la virilidad del físico de su esposo para disfrutar con su sola imagen. No había en ella indicios de timidez—. Lo que tú digas, cariño...

Lu ni siquiera logró salir de la cama, ya que su esposo se tendió a su lado y atrapó la boca con fiereza, ahogando sus palabras con una plena y satisfactoria pasión.

~:heart:~FIN~:heart:~


(Vivian Rodriguez) #200

AHORA MI FINAL ESPERO QUE LES GUSTE