Testimonio de madre: “Molly casi mata a mi hija”

La peligrosa droga llamada “Molly”, que se está popularizando entre los jóvenes hondureños, recientemente estuvo a punto de quitarle la vida a una muchacha en una fiesta que se realizó en una residencia de Tegucigalpa.
Los muchachos las toman con agua o las disuelven en alcohol.

Los muchachos las toman con agua o las disuelven en alcohol.

En Estados Unidos se reportó que dos jovencitos ya murieron a causa de la mezcla de sustancias que contiene “Molly”, pero se menciona que son decenas de adolescentes que están muriendo y sufriendo problemas de salud irreversibles en su cuerpo.

La madre de una adolecente, de quien omitimos su nombre por razones obvias, narró a LA TRIBUNA que su hija casi muere a causa de los efectos de la peligrosa droga y con la intención de hacer conciencia en la juventud accedió a compartir su triste historia.

Según la señora, que desde lo sucedido ha investigado sobre cómo está afectando esta sustancia, comentó que generalmente los jóvenes consumen “Molly” en fiestas denominadas “Open Bar” (bar abierto), donde pagan una cierta cantidad de dinero y pueden consumir cualquier cantidad de licor.

A una recepción privada de esas fue la hija adolescente de la mujer, donde se reunió con otras amigas, amigos y compañeros de universidad, en la casa había abundante alcohol y entre la locura algunos de los invitados comenzaron a introducir otras drogas.

Según la angustiada madre de familia, uno de los varones inyectó la botella con “Molly”, es decir que disolvió las pastillas y la mezcló con el licor, repartiéndole exclusivamente a las jovencitas bonitas.

SE DESGARRABA LA ROPA
Las cipotas bonitas son inducidas a tomar la droga para despertarles el deseo sexual.

Las cipotas bonitas son inducidas a tomar la droga para despertarles el deseo sexual.

Todo comenzó como un reto, pues los muchachos incentivaron a las señoritas a que participaran en una competencia de copas donde ganaba la que bebiera más y una de ellas llegó a tomarse ocho vasos tequileros de vodka, “casi me matan a mi hija”.

A los minutos la adolescente estaba completamente eufórica, al principio sus amigos pensaron que estaba bromeando, pero a medida pasaba el tiempo se portaba más incontrolable, despertándole una fuerte necesidades de relaciones sexuales.

Al verla así sus compañeros decidieron llamar a sus padres para llevarla a un centro médico privado, “no podía caminar, ni hablar y únicamente exclamaba una especie de gritos y decía cosas incoherentes, por último estaba aclamando a hombres con deseos incontrolables”, recordó la señora.

“Estaba completamente perdida, fue difícil sacarla de la fiesta porque tenía una fuerza exagerada, la ropa como que le estorbaba y se desgarraba la camisa, fue una cosa espantosa para verla como padres”, declaró.

Cuando estaban en el hospital los médicos no hallaban qué hacer, “desgraciadamente en el país ni los reactivos existen para saber qué sustancias contiene la droga en la sangre y así medicar al paciente”, se quejó la señora.
Las consecuencias de “Molly” son fatales y muchos casos no son reportados por desconocimiento.

Las consecuencias de “Molly” son fatales y muchos casos no son reportados por desconocimiento.

Al momento que la trataron de calmar, creían que su estado era por alcohol y el medicamento le produjo un paro cardiaco, porque tenía drogas que no eran las que usualmente conocen los doctores.

Ya en el hospital dos o tres enfermeros la tuvieron que sujetar porque su fuerza era impresionante, “y uno como papá es difícil saber porque al final es el último que se da cuenta de cómo andan los hijos”.

LA DESCONOCEN

Ante la desesperación, porque los doctores no sabían qué tenía la muchacha en la sangre, la señora regresó a la fiesta que no se detuvo, “le suplicamos a las muchachas para que nos dijeran qué habían consumido y nos dijeron que era una droga que se llama ´Molly´, una mezcla de anfetamina, cocaína y otras sustancias”.

Después que se logró establecer qué era y se le aplicó el medicamento adecuado lograron salvarle la vida, pero la madre advirtió que, “el problema en los hospitales de Honduras es que los médicos no conocen qué droga es exactamente y por lo tanto no saben cómo tratar a un muchacho cuando llega intoxicado y hasta lo pueden matar”.

Indicó que, “es un milagro de Dios que mi hija esté viva, porque le pusieron algo totalmente contraproducente con la droga que ella portaba en la sangre, era para matarla, además no tenían cómo identificarla”.
En Estados Unidos los adolescentes la utilizan generalmente cuando asisten a conciertos.

En Estados Unidos los adolescentes la utilizan generalmente cuando asisten a conciertos.

LA TRIBUNA consultó en varias ocasiones en los hospitales y la Secretaría de Salud, pero los médicos se mostraron ignorantes de esta droga e incluso las autoridades policiales no han logrado identificarla completamente.

La madre de familia reconoció que “los padres debemos ejercer más control de nuestros hijos, la mayoría somos demasiado permisivos y vamos a dejarlos a una fiesta y no sabemos con quién estarán o qué harán”.

NO HAY CONTROL

Algunos jóvenes y padres de familia que han estado en contacto con la droga, compartieron a LA TRIBUNA, que “Molly” usualmente se mezcla con las bebidas transparentes, porque en las oscuras genera demasiada efervescencia.

Quienes la consumen generalmente son jóvenes de dinero, porque cada pastilla cuesta alrededor de ocho dólares, es decir, unos 160 lempiras, por lo tanto, si un padre le da 500 ó 1,000 lempiras a su hijo fácilmente puede comprar unas cuatro tabletas.

Pero la droga ha tomado auge entre los muchachos que siguen la cultura de Estados Unidos, que les gusta la música anglosajona, ya que el alucinógeno es bastante utilizado en conciertos de música electrónica donde tocan “deejays” famosos.

Quienes la consumen sienten la necesidad de tomar bastante agua, ya que les despierta una la sed insoportable, evitando así daños al celebro.
A pesar que la droga es popular, las autoridades hondureñas se muestran ignorantes a sus efectos.

A pesar que la droga es popular, las autoridades hondureñas se muestran ignorantes a sus efectos.

En ese sentido los progenitores demandaron a las autoridades ejercer control en la venta de alcohol, porque nadie le pide un documento para vender un trago y los niños llegan a los establecimientos compran botellas y las mezclan con otras drogas que fácilmente las consiguen en el bajo mundo.

DEA: Consumir “Molly” es como jugar a la ruleta rusa

Un reportaje de la cadena internacional cnnespañol.cnn.com indica que algunos consideran que el nombre elegido para este polvo blanco es una estrategia inteligente de marketing: “Molly” conlleva el atractivo inocente de una chica común y la implicación de que la droga siempre es MDMA pura.

Pero debido a que la composición química de “Molly” a menudo es alterada, tomar la droga es peligroso, dijo el vocero de la DEA, Rusty Payne.

“(Los proveedores) la hacen ver como algo que es seguro y fácil de tomar, pero en muchos casos, juegas a la ruleta rusa”, dijo Payne.

La DEA ve suministros de la MDMA provenientes de Asia, Canadá, incluso los Países Bajos. “No tienes idea del ambiente de laboratorio en el que estos químicos o sustancias fueron producidos”, dijo Payne. “Si supieran dónde fueron producidas las cosas, quizá lo pensarían dos veces”.

No hay síntomas de abstinencia asociados con MDMA, y debido a que su consumo prolongado eventualmente comienza a disminuir los “viajes” de los consumidores, el riesgo de adicción física es bajo, dijo Prentiss, el CEO del Centro de Rehabilitación Passages.

Un estudio de la Red de Advertencia de Abuso de Drogas, encontró que de 2004 a 2009, hubo un aumento del 123 por ciento en el número de visitas a la sala de emergencia que involucraban el consumo solamente de MDMA o en combinación con farmacéuticos, alcohol o ambos.