“sed de Dios”

Dios sacia a su pueblo y gratis,
“Venid por agua todos los sedientos” (Is 55,1-3),
lo nutre de cosas buenas: gracia y verdad, vida y alegría.

El alma sedienta de Dios, de la oración de la mañana,
La sed, cualquiera que sea, no se sacia con sorbo de agua ni tampoco con bienes materiales. En el tiempo de los hombres, a lo largo de la historia de la humanidad, el hombre a tenido siempre instante de sus vida con momentos de fatigas y angustias, periodos de múltiples dificultades,

Es la voluntad de Dios, es El quien nos invita y atrae el alma para El,
provocando en ella ese sentimiento de necesidad de El y que se transforma en una Sed de Dios. En efecto, cuánta más sed tengas de Dios,
cuánto más lo necesites, más fuertemente te está llamando.
image

1 le gusta