Santiago Apostol - Julio 25

¿Por qué Santiago Apóstol es el patrón de España?

Santiago Apostol, representado como guerrero Medieval.

Santiago de Zebedeo, conocido como Santiago el Mayor, es el patrón de numerosos pueblos y ciudades en todo el mundo, pero ante todo es popular por ser el patrón de Galicia y de España. Según distintas tradiciones orales, Santiago –uno de los apóstoles de Jesucristo– desembarcó en la Bética Romana, siguió caminando por la vía romana que unía la Itálica con Mérida, continuó hacia Coimbra y Braga y terminó en Iria-Flavia, Padrón, en Galicia.

Tras un largo periplo por la Península Ibérica, Santiago regresó a Jerusalén y en el año 44 fue decapitado con una espada. No obstante, sus discípulos recogieron su cadáver y lo embarcaron con dirección a la Hispania Romana. Siempre según la tradición, la nave desembarcó en la costa marítima gallega, donde fue trasladado al lugar donde se halla la catedral compostelana en la actualidad.

No vano, existen pocas evidencias históricas que puedan demostrar que el apóstol viajara realmente a la Península. «Pese a todos los esfuerzos de la erudición de ayer y de hoy, no es posible, sin embargo, alegar en favor de la presencia de Santiago en España y de su traslado a ella, una sola noticia remota, clara y autorizada», explica Sánchez Albornoz en su obra «En los albores del culto jacobeo».

Con todo, el relato quedó enraizado en la tradición ibérica y en el año 1630, siendo dicho monarca Felipe IV, el papa Urbano VIII decretó oficialmente que el Apóstol Santiago, el Mayor, fuera considerado solo y único Patrón de la Nación Española. «Dios hizo a Santiago, Patrón de España, que no existía entonces, para que cuando llegue el día pudiera interceder por ella y volverla otra vez a la vida con su doctrina y con su espada», afirmó en una ocasión Francisco de Quevedo.

¡Santiago y cierra España!

En la tradición militar de España, el grito de guerra «¡Santiago y cierra España!» ha sido utilizado por los soldados desde la Reconquista hasta la época moderna antes de cada carga en ofensiva. El significado de la frase es, por una parte, invocar al apóstol Santiago, que según la leyenda se apareció durante la Batalla de Clavijo para combatir junto a los cristianos, y por otro, la orden militar cierra, que en términos militares significa trabar combate, embestir o acometer.

Diego o Jaime derivan de Santiago

Santiago deriva en numerosos nombres muy comunes en España, en especial en Galicia: Jacobo, Jacob, Yago, Iago, Jaime, Tiago, Santiago o Diego. Sin embargo, todos son variantes en español del nombre hebreo Ya’akov, que significa, según la etimología popular contenida en la Biblia, «sostenido por el talón». En el caso del nombre de Diego, todo hace pensar que es la incorrecta separación del nombre Santiago: San Tiago.

San Santiago fue el primer Apóstol mártir. Era hermano de San Juan Evangelista. Hijo del Trueno. Testigo de la Transfiguración del Señor

San Santiago Apóstol fue uno de los Apóstoles del Señor Jesús desde que comenzó su ministerio de predicación. Era el hermano de San Juan Evangelista y ambos fueron llamados por Jesús mientras trabajaban con su padre en un barco de pesca en el Mar de Galilea. Santiago fue uno de los tres favorecidos que tuvo el privilegio de presenciar la Transfiguración del Señor, la resurrección de la vida de la hija de Jairo y la agonía de Jesús en el Getsemaní. San Santiago Apóstol es el Santo patrono de España, Santiago de Compostela y de los Peregrinos

Fiesta: 25 de julio

Martirologio romano: Solemnidad de Santiago Apóstol, hijo de Zebedeo y hermano de San Juan Evangelista. Estuvo con Pedro y Juan fue testigo de la Transfiguración del Señor y de su agonía en el Getsemaní. Fue el primero de los Apóstoles en recibir la corona del martirio, siendo Decapitado por Herodes Agripa, poco antes de la celebración de la fiesta de la Pascua

El origen de la concha de Santiago se remonta a hace más de mil años. Sus antecendentes son incluso más remotos: el año 43, cuando el Apóstol Santiago fue degollado en Judea.

Tiempo después los discípulos que le habían acompañado en su regreso desde Galicia decidieron traerse de vuelta a Hispania el cadáver del santo a través del mar. Al llegar a la altura de las islas Cíes —en la entrada de la actual ría de Vigo— el barco que transportaba a los discípulos se dirigió a la costa, hacia un lugar llamado Bouzas. Advirtieron que en la orilla se estaba celebrando en ese momento una boda.

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Lo cierto es que el padre de la novia —el Señor de la localidad de Maia— había decidido citar en su propiedad a la familia del novio, que había venido desde la localidad de Gaia.

Uno de los juegos que estaban celebrando durante la fiesta era el de “abofardar” que consistía en montarse a caballo y galopar mientras el jinete impulsa al aire una bofarda o lanza, para tratar de recogerla antes de que esta caiga en el suelo; algo muy difícil y que solo puede conseguirse después de mucha práctica. Cuando le tocó el turno al novio, el joven lanzó su caña de tal modo que esta se desvió hacia el mar. El caballista azuzó a su montura y se introdujo raudamente en el mar para no perder la bofarda pero el novio y la bofarda acabaron hundiéndose ante el espanto de todos los presentes.

Desaparecidos caballo y caballero, los testigos vieron asombrados cómo ambos reaparecían más lejos, al lado de una embarcación que se estaba acercando. Como se puede imaginar, se trataba del barco que transportaba a los discípulos y el cadáver de Santiago.

Una vez repuesto por el susto, el intrépido caballero se dispuso a saludar a los navegantes y se dio cuenta que tanto él como su caballo tenían muchas conchas de vieira encima. El estaba recubierto de vieiras desde los pies hasta el sombrero. Los discípulos de Santiago interpretaron semejante recibimiento como un milagro indudable e invitaron al novio a subir a bordo. Mientras los participantes en la boda esperaban expectantes, el joven y los discípulos estuvieron hablando de lo ocurrido. A resultas de ello el joven decidió convertirse al cristianismo. Los discípulos interpretaron que ese milagro debería de ser perpetuado de alguna forma por lo cual decidieron que todos aquellos que fueran a ir en peregrinación a venerar el cuerpo del apóstol, deberían de llevar una concha de vieira con ellos; así se creó el símbolo de la concha de Santiago.

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El novio volvió a tierra y contó lo ocurrido a los invitados que habían visto los acontecimientos desde la orilla y esperaban intrigados. Varios de ellos se convertirían también al cristianismo tiempo después.

Por su parte, los navegantes notaron un viento que los alejaba de tierra y les dirigía hacia el norte. Continuaron así navegando hasta la ría de Arousa donde desembarcaron el cuerpo del Apóstol y lo transportaron hasta Iria Flavia (Padrón) donde lo sepultaron.

Las persecuciones a los cristianos en todo el Imperio motivaron que la tumba de Santiago fuera olvidada. Alrededor del año 813, un ermitaño llamado Pelayo fue a ver a Teodomiro, obispo de Iria Flavia, para contarle que había visto unas extrañas luces en un monte cercano a la ciudad.

El obispo mandó a unas personas investigar, y éstas acabaron por encontrar una tumba con un cuerpo degollado que tenía una cabeza debajo del brazo. Sospechando que pudiera corresponder a algún santo, desde entonces se comenzó a venerar la sepultura. El 24 de junio de 2011 el profesor Enrique Alarcón, de la Universidad de Navarra, anunció el descubrimiento de una inscripción con el nombre de Jacob (Santiago en hebreo) en el sepulcro del Apóstol, hecho que confirmaría la tradición.

Lo cierto es que la vieira gallega de la leyenda ha permanecido como el símbolo de la peregrinación a Compostela. La concha de Santiago que se puede ver en las enseñas del camino. Se puede ver la concha de Santiago en toda clase de representaciones, desde los edificios hasta indicaciones, además de la concha de santiago que todo peregrino debe de llevar consigo durante el trayecto.

Texto de Ignacio Suárez-Zuloaga e ilustraciones de Ximena Maier.

El Camino de Santiago

De lo que significa la concha de Santiago
Por lo mismo que los peregrinos que vienen de Jerusalén traen las palmas, así los que regresan del santuario de Santiago traen las conchas. Pues bien, la palma significa el triunfo, la concha significa las obras buenas. Así como los vencedores al volver de la batalla solían en otro tiempo agitar las palmas en sus manos, mostrando que habían triunfado, así los peregrinos que vienen de Jerusalén traen las palmas, mostrando que han mortificado sus vicios. Pues los que se embriagan, los deshonestos, los avaros, los ambiciosos, los litigiosis, los usureros, los lujuriosos, los adúlteros o los demás vicios, puesto que aún están en la guerra de los vicios, no deben traer la palma, sino los que vencieron completamente los vicios y se unieron a las virtudes. Pues hay unos mariscos en el mar próximo a Santiago, a los que el vulgo llama vieiras, que tienen dos corazas, una por cada lado, entre las cuales, como entre dos tejuelas, se oculta un molusco parecido a una ostra. Tales conchas están labradas como los dedos de la mano y las llaman los provenzales nidulas y los franceses crusillas, y al regresar los peregrinos del santuario de Santiago las prenden en las capas para gloria del Apóstol, y en recuerdo de él y señal de tan largo viaje, las traen a su morada con gran regocijo. La especie de corazas con que el marisco se defiende, significan los dos preceptos de la caridad, con que quien debidamente los lleva debe defenderse, esto es: amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a sí mismo.
Ama a Dios el que guarda sus mandamientos. Ama al prójimo como a sí mismo el que no hace a otro lo que no quiere para sí, y lo qu quere para sí hace a los demás. Las conchas, acomodadas a manera de dedos, significan las obras buenas, en las cuales el que dignamente las lleva debe perseverar, y bellamente por los dedos se simbolizan las obras buenas: de ellos nos valemos cuando hacemos algo. Por tanto, como el peregrino lleva la conca, así mientras esté en el camino de la vida presente debe llevar el yugo del Señor, esto es: debe someterse a sus mandamientos.

Se cuenta que siempre que la melodía de la caracola de Santiago, que suelen llevar consigo los peregrinos, resuena en los oídos de las gentes, se aumenta en ellas la devoción de la fe, se rechazan lejos todas las insidias del enemigo; el fragor de las granizadas, la agitación de las borrascas, el ímpetu de las tempestades se suavizan en truenos de fiesta; los soplos de los vientos se contienen saludable y moderadamente; las fuerzas del aire se abaten.

Moralejo, S., C. Torres, y J. Feo. Liber Sancti Jacobi; Codex Calixtinus. Santiago de Compostela, 1951. Pp. 205-206 and ??? (with minor changes).

La concha significa las obras buenas.