(。◕‿◕。) RECOPILACION DE FÁBULAS DE ESOPO (。◕‿◕。)

138 - La golondrina y el hijo pródigo
Un hijo pródigo, habiendo derrochado su patrimonio, sólo le quedaba un manto. De repente vio a una golondrina que se había adelantado a la estación. Creyendo que ya llegaba la primavera, y que por lo tanto no necesitaría más del manto, fue también a venderlo. Pero regresó el mal tiempo y el aire se puso más frío. Entonces, mientras se paseaba, halló a la golondrina muerta de frío.

– ¡ Desgraciada ! – le dijo – nos has dañado a los dos al mismo tiempo.

MORALEJA
Toma nota de si es la hora correcta antes de ejecutar una decisión. Una acción a destiempo puede ser desastrosa.

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139 - La gaviota, el espino y el murciélago
Se asociaron una gaviota, un murciélago y un espino para dedicarse juntos al comercio. El murciélago buscó dinero, el espino unas telas, y la gaviota, una cantidad de cobre. Hecho lo cual aparejaron un barco. Pero surgió una tremenda borrasca hundiéndose la barca y perdiéndose la carga; sólo salvaron sus vidas.

Por eso desde entonces la gaviota revolotea siempre al acecho en las orillas para ver si el mar arroja en alguna playa su cobre; el murciélago, huyendo de sus acreedores, sólo sale de noche para alimentarse; y el espino, en fin, apresa la ropa de los viajeros tratando de reconocer sus telas.

MORALEJA

Siempre volvemos a lo que es de nuestro verdadero interés.

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140 - Los murciélagos y las comadrejas

Cayó un murciélago a tierra y fue apresado por una comadreja. Viéndose próximo a morir, imploró el murciélago por su vida. Le dijo la comadreja que no podía soltarle porque de nacimiento era enemiga de los pájaros. El murciélago replicó que no era un pájaro sino un ratón, librándose con esta astucia

Algún tiempo después volvió a caer de nuevo en las garras de otra comadreja, y le suplicó que no lo devorara. Contesto esta comadreja que odiaba a todos los ratones. El murciélago le afirmó que no era ratón sino pájaro. Y se libró así por segunda vez.

MORALEJA

Sepamos siempre adaptarnos a las circunstancias del momento si deseamos sobrevivir, en cualquier rama de la vida que actuemos.

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141 - El murciélago y el jilguero

Un jilguero encerrado en una jaula colgada en una ventana cantaba de noche. Oyo un murciélago desde lejos su voz, y acercándosele, le preguntó por qué cantaba sólo de noche.

– No es sin razón – repuso – porque de día cantaba cuando me atraparon, pero desde entonces aprendí a ser prudente.

– ¡ Pues no es ahora cuando debías serlo, pues ya estás bien enjaulado, sino debió haber sido antes de que te capturaran ! – replicó el murciélago.

MORALEJA

La prudencia es para vivirla antes de caer en el error, no para después de la desgracia.

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142 - El asno y la perrita faldera
Un granjero fue un día a sus establos a revisar sus bestias de carga: entre ellas se encontraba su asno favorito, el cual siempre estaba bien alimentado y era quien cargaba a su amo. Junto con el granjero venía tambien su perrita faldera, la cual bailaba a su alrededor, lamía su mano y saltaba alegremente lo mejor que podía. El granjero reviso su bolso y dio a su perrita un delicioso bocado, y se sento a dar ordenes a sus empleados. La perrita entonces saltó al regazo de su amo y se quedó ahí, parpadeando sus ojos mientras el amo le acariciaba sus orejas.

El asno celoso de ver aquello, se solto de su jáquima y comenzó a pararse en dos patas tratando de imitar el baile de la perrita. El amo no podía aguantar la risa, y el asno arrimándose a él, puso sus patas sobre los hombros del granjero intentanto subirse a su regazo. Los empleados del granjero corrieron inmediatamente con palos y horcas, enseñándole al asno que las toscas actuaciones no son cosa de broma…

MORALEJA

No nos dejemos llevar del mal consejo que siempre dan los injustificados celos.
Sepamos apreciar los valores de los demás.

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143 - El oso y la zorr@
Se jactaba un oso de amar a los hombres por la razón de que no le gustaban los cadáveres. La zorr@ le replicó:

– ¡Quisieran los dioses que destrozaras a los muertos y no a los vivos !.

MORALEJA

Nunca pienses en destruir lo que es útil. Si quieres mejorar algo que funciona, tómalo como base inicial, sin dañarlo, y no como material de desecho.

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144 - La alondra moñuda
Una alondra moñuda cayó en una trampa y se dijo suspirando:

– ¡ Desgraciada alondra ! A nadie has robado ni oro ni plata, ni cosa valiosa alguna; llevarse un insignificante granito de trigo ajeno será la causa de tu muerte.

MORALEJA

Nunca te expongas a un gran peligro por un mezquino beneficio.

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145 - Los caracoles
El hijo de un labrador se hallaba tostando unos caracoles.

Oyéndoles crepitar dijo:

– ¡ Ah miserables animalejos, están sus casas ardiendo, y aún cantan ! –

MORALEJA

Hacer las cosas fuera del tiempo o lugar que les corresponde, no es nada inteligente.

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146 - Las liebres y las ranas
Se reunieron un día las liebres y se lamentaban entre sí de llevar una vida tan precaria y temerosa, pues, en efecto, ¿No eran víctimas de los hombres, de los perros, de las águilas, y otros muchos
animales ? ¡ Más valía morir de una vez que vivir en el terror !

Tomada esta resolución, se lanzaron todas al mismo tiempo a un estanque para morir en él ahogadas.

Pero las ranas, que estaban sentadas alrededor del estanque, en cuanto oyeron el ruido de su carrera, saltaron asustadas al agua. Entonces una de las liebres, la que parecía más inteligente que las demás, dijo:

– ¡Alto compañeras ! No hay que apurarse tanto, pues ya ven que aún hay otros más miedosos que nosotras!

MORALEJA

El consuelo de los desgraciados es encontrar a otros en peores condiciones.

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147 - La comadreja y la lima
Se introdujo una comadreja en el taller de un herrero y se puso a lamer una lima que ahí se encontraba. Al cabo de un rato su lengua arrojaba sangre en abundancia, y la comadreja se puso muy feliz pensando que había arrancado algo al hierro, hasta que acabó por perder su propia lengua.

MORALEJA

Piensa siempre que si haces un daño, tarde o temprano éste regresará contra tí.

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148 - El cerdo y los carneros
Se metió un cerdo dentro de un rebaño de carneros, y pacía con ellos. Pero un día lo capturó el pastor y el cerdo se puso a gruñir y forcejar.

Los carneros lo regañaban por gritón diciéndole:

– A nosotros también nos echa mano constantemente y nunca nos quejamos.

– Ah sí – replicó el cerdo --, pero no es con el mismo fin. A ustedes les echan mano por la lana, pero a mí es por mi carne.

MORALEJA

Perder lo reponible no nos debe preocupar, pero sí el perder lo que es irreparable.

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149 - El atún y el delfín
Viéndose un atún perseguido por un delfín, huía con gran estrépito. A punto de ser cogido, la fuerza de su salto le arrojó sin darse cuenta, sobre la orilla. Llevado por el mismo impulso, el delfín también terminó en el mismo sitio. Se volvió el atún y vio al delfín exhalando el último suspiro.

– No me importa morir – dijo --, porque veo morir conmigo al causante de mi muerte.

MORALEJA

Sufrimos con menos dolor las desgracias que nos hacen padecer, cuando las vemos compartidas con quienes nos las causan.

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150 - La mosca
Cayó una mosca en una olla llena de carne. A punto de ahogarse en la salsa, exclamó para sí misma:

– Comí, bebí y me bañé; puede venir la muerte, no me importa ahora.

MORALEJA

Al irresponsable no le importa el fracaso si su llegada a él le depara buenos momentos.

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151 - Las moscas

De un panal se derramó su deliciosa miel, y las moscas acudieron ansiosas a devorarla. Y era tan dulce que no podían dejarla. Pero sus patas se fueron prendiendo en la miel y no pudieron alzar el vuelo de nuevo. Ya a punto de ahogarse en su tesoro, exclamaron:

– ¡ Nos morimos, desgraciadas nosotras, por quererlo tomar todo en un instante de placer !

MORALEJA

Toma siempre las cosas más bellas de tu vida con serenidad, poco a poco, para que las disfrutes plenamente. No te vayas a ahogar dentro de ellas.

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152 - La hormiga

Dice una leyenda que la hormiga actual era en otros tiempos un hombre que, consagrado a los trabajos de la agricultura, no se contentaba con el producto de su propio esfuerzo, sino que miraba con envidia el producto ajeno y robaba los frutos a sus vecinos.

Indignado Zeus por la avaricia de este hombre, le transformó en hormiga.

Pero aunque cambió de forma, no le cambió el carácter, pues aún hoy día recorre los campos, recoge el trigo y la cebada ajenas y los guarda para su uso.

MORALEJA

Aunque a los malvados se les castigue severamente, difícilmente cambian su naturaleza desviada.

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153 - La hormiga y el escarabajo

Llegado el verano, una hormiga que rondaba por el campo recogía los granos de trigo y cebada, guardándolos para alimentarse durante el invierno. La vio un escarabajo y se asombró de verla tan ocupada en una época en que todos los animales, descuidando sus trabajos, se abandonan a la buena vida. Nada respondió la hormiga por el momento; pero más tarde, cuando llegó el invierno y la lluvia deshacía las boñigas, el escarabajo hambriento fue a pedirle a la hormiga una limosna de comida. Entonces sí respondió la hormiga:

– Mira escarabajo, si hubieras trabajado en la época en que yo lo hacía y tú te burlabas de mí, ahora no te faltaría el alimento.

MORALEJA

Cuando te queden excedentes de lo que recibes con tu trabajo, guarda una porción para cuando vengan los tiempos de escasez.

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154 - Los dos escarabajos

Pacía un toro en una pequeña isla, y dos escarabajos se alimentaban de su boñiga. Llegado el invierno, uno de ellos dijo al otro que iba a cruzar el mar a fin de que su compañero tuviera suficiente alimento, mientras él pasaría el invierno en tierra firme. Agregó que si encontraba comida en abundancia le traería a él también.

Cuando el escarabajo llegó al continente, encontró en él muchas y frescas boñigas, por lo que se estableció allí y se alimentó abundantemente. Pasó el invierno y volvió a la isla. Al verle su compañero gordo y saludable, le reprochó que no le hubiera llevado nada de lo prometido.

– No me culpes a mí – repuso --, sino a la naturaleza del lugar, porque se puede encontrar con qué vivir en él, pero es imposible alzar vuelo con tanta carga.

MORALEJA

Siempre encontrarás supuestos amigos muy buenos para adular y prometer, pero no pasan de ahí, negándose a la hora real, de dar un servicio.

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155 - Los delfines, la ballena y la caballa

Delfines y ballenas libraban entre sí una batalla. Como la lucha se prolongaba con encarnizamiento, una caballa (que es un pez pequeño) salió a la superficie y quiso reconciliarlos. Pero un delfín tomó la palabra y dijo:

-Nos humilla menos combatirnos y morir los unos por los otros, que tenerte a tí por mediador.

MORALEJA

Hay personas sin valor alguno, que en épocas de confusión, se llegan a creer grandiosos.

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156 - La langosta y su madre

- No andes atravesada y no roces tus costados contra la roca mojada, - decía una langosta a su hija.

-Madre, - repuso ésta, - tú, que quieres instruirme, camina derecha y yo te miraré y te imitaré.

MORALEJA

Antes de decir un consejo, primero dalo con tu ejemplo.

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157 - El tordo

Un tordo picoteaba los granos de un bosquecillo de mirlos y, complacido por la dulzura de sus pepitas, no se decidía a abandonarlo.

Un cazador de pájaros observó que el tordo se acostumbraba al lugar y lo cazó con liga.

Entonces el tordo, viendo próximo su fin, dijo:

-Desgraciado! ¡Por el placer de comer me he privado de la vida!

MORALEJA

Nunca dejes que un momentáneo placer te cierre las puertas de por vida.

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