Perdona nuiestras deudas , como perdonamos a nuestros deudores

_“PADRE NUESTRO” Perdona nuestras deudas como nosotros perdonamos a nuestros deudores. Esta es una de las partes más peligrosas y más serias de esta oración. Muchos al orar saltarían esta parte si supieran y meditaran sobre lo que se está diciendo. Estamos diciendo a Dios que nos perdone nuestras faltas de la misma manera y al mismo grado que nosotros perdonamos a los que nos ofenden. Quizás alguien pueda discutir sobre todas las razones para no perdonar a alguien. Puede haber miles buenas razones para que una persona no perdone a otra, pero ninguna debiera ser tan buena como para evitar que el perdón de Dios llegue a su vida. Simplemente hablando, Dios no perdona a quién no puede perdonar. Ver parábola “Mateo 18-23-35; “ Para un ejemplo de la severidad de Dios contra aquellos que no pueden perdonar a sus semejantes. Jonathan Edwards En su famoso sermón “La justicia de Dios en la condenación de los pecadores” dijo: “Cualquier pecado es más o menos odioso según sea el honor y majestad de quién hemos ofendido. Puesto que Dios es de infinito honor, infinita majestad e infinita santidad, el menor pecado es de infinita consecuencia” Delante de Dios no existen pecaditos pequeños y mentiritas blancas. Cualquier mínimo pecado es grande delante de Dios. El no perdonar a los que nos deben es insultar a Dios. El perdón a los demás es algo que Dios espera de nosotros. No podemos esperar un premio por haber perdonado ya que ese es nuestro deber. Lucas 17:10; De la misma manera, cuando ustedes me obedecen, deben decir: “Somos siervos indignos que simplemente cumplimos con nuestro deber”.