Los 4 Acuerdos, sabiduría tolteca

Libro de sabiduria tolteca de Miguel Ruiz

4 acuerdos:

  1. Se impecable con tus palabras
  2. No te tomes nada personalmente
  3. No hagas suposiciones
  4. Haz siempre lo máximo que puedas
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Hace miles de años los Toltecas eran conocidos en todo el sur de México como
«mujeres y hombres de conocimiento». Los antropólogos han definido a los
toltecas como una nación o una raza, pero de hecho, eran científicos y artistas que
formaron una sociedad para estudiar y conservar el conocimiento espiritual y las
prácticas de sus antepasados. Formaron una comunidad de maestros (naguales) y
estudiantes en Teotihuacán, la ciudad de las pirámides en las afueras de Ciudad de
México, conocida como el lugar en el que «el hombre se convierte en Dios».
A lo largo de los milenios los naguales se vieron forzados a esconder su
sabiduría ancestral y a mantener su existencia en secreto. La conquista europea,
unida a un agresivo mal uso del poder personal por parte de algunos aprendices,
hizo necesario proteger el conocimiento de aquellos que no estaban preparados
para utilizarlo con buen juicio o que hubieran podido usarlo mal
intencionadamente para obtener un beneficio personal.
Por fortuna, el conocimiento esotérico tolteca fue conservado y transmitido de
una generación a otra por distintos linajes de naguales. Aunque permaneció oculto
en el secreto durante cientos de años, las antiguas profecías vaticinaban que
llegaría el momento en el que seria necesario devolver la sabiduría a la gente.
Ahora, don Miguel Ruiz, un nagual del linaje de los Guerreros del Águila, ha sido
guiado para divulgar las poderosas enseñanzas de los toltecas.
El conocimiento tolteca surge de la misma unidad esencial de la verdad de la
que parten todas las tradiciones esotéricas sagradas del mundo. Aunque no es una
religión, respeta a todos los maestros espirituales que han enseñado en la tierra, y
si bien abarca el espíritu, resulta más preciso describirlo como una manera de vivir
que se distingue por su fácil acceso a la felicidad y el amor.
Al Círculo de fuego;
los que ya se han ido,
los que están presentes
y los que aun tienen que llegar

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La domesticación y el sueño del planeta

Lo que ves y escuchas ahora mismo no es más que un sueño. En este mismo
momento estás soñando. Sueñas con el cerebro despierto.
Soñar es la función principal de la mente, y la mente sueña veinticuatro horas
al día. Sueña cuando el cerebro está despierto y también cuando está dormido. La
diferencia estriba en que, cuando el cerebro está despierto, hay un marco material
que nos hace percibir las cosas de una forma lineal. Cuando dormimos no tenemos
ese marco, y el sueño tiende a cambiar constantemente.
Los seres humanos soñamos todo el tiempo. Antes de que naciésemos,
aquellos que nos precedieron crearon un enorme sueño externo que llamaremos
el sueño de la sociedad o el sueño del planeta. El sueño del planeta es el sueño
colectivo hecho de miles de millones de sueños más pequeños, de sueños
personales que, unidos, crean un sueño de una familia, un sueño de una
comunidad, un sueño de una ciudad, un sueño de un país, y finalmente, un sueño
de toda la humanidad. El sueño del planeta incluye todas las reglas de la sociedad,
sus creencias, sus leyes, sus religiones, sus diferentes culturas y maneras de ser,
sus gobiernos, sus escuelas, sus acontecimientos sociales y sus celebraciones.
Nacemos con la capacidad de aprender a soñar, y los seres humanos que nos
preceden nos enseñan a soñar de la forma en que lo hace la sociedad. El sueño
externo tiene tantas reglas que, cuando nace un niño, captamos su atención para
introducir estas reglas en su mente. El sueño externo utiliza a mamá y papá, la
escuela y la religión para enseñarnos a soñar.
La atención es la capacidad que tenemos de discernir y centrarnos en aquello
que queremos percibir. Percibimos millones de cosas simultáneamente, pero
utilizamos nuestra atención para retener en el primer plano de nuestra mente lo
que nos interesa. Los adultos que nos rodeaban captaron nuestra atención y, por
medio de la repetición, introdujeron información en nuestra mente. Así es como
aprendimos todo lo que sabemos.
Utilizando nuestra atención aprendimos una realidad completa, un sueño
completo. Aprendimos cómo comportarnos en sociedad: qué creer y qué no creer;
qué es aceptable y qué no lo es; qué es bueno y qué es malo; qué es bello y qué es
feo; qué es correcto y qué es incorrecto. Ya estaba todo allí: todo el conocimiento,
todos los conceptos y todas las reglas sobre la manera de comportarse en el
mundo.

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GRACIAS

http://www.helloforos.com/c/celebridades/luceroyfernandocolunga

http://www.helloforos.com/c/celebridades/fernandocolunga

EXCELENTE TEMA…ME FACINA EL LEGADO QUE NOS DEJARON LAS CULTURAS PRECOLOMBINAS, MUY SABIAS, CADA UNA APORTO SU GRANITO PARA LA ACTUALIDAD…
GRACIAS POR COMPARTIR EN NUESTRO FORO

Buen temita

La sabiduría del Anáhuac esta viva !

En l colectivo y lo personal

La sola aspiración a ser Tolteca , implica un grado mayor de conciencia .

Cuando me siento claudicar , regreso al libro .

Gracias !

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Lindo tema saludos

Hola a todos…este libro me ha ayudado mucho…el mejor curso de vida y en mi trabajo de negociación, jeje
Y mi hijo con autismo, de 18 años ¡…mi maestro en la vida

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EL PRIMER ACUERDO
Sé impecable con tus palabras

El primer acuerdo es el mas importante también el más difícil de cumplir. Es
tan importante que sólo con él ya serás capaz de alcanzar el nivel de existencia que
yo denomino «el cielo en la tierra».
El Primer Acuerdo consiste en ser impecable con tus palabras. Parece muy
simple, pero es sumamente poderoso.
¿Por qué tus palabras? Porque constituyen el poder que tienes para crear. Son
un don que proviene directamente de Dios. En la Biblia, el Evangelio de San Juan
empieza diciendo: «En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el
Verbo era Dios». Mediante las palabras expresas tu poder creativo, lo revelas todo.
Independientemente de la lengua que hables, tu intención se pone de manifiesto a
través de las palabras. Lo que sueñas, lo que sientes y lo que realmente eres, lo
muestras por medio de las palabras.
No son sólo sonidos o símbolos escritos. Son una fuerza; constituyen el poder
que tienes para expresar y comunicar, para pensar y, en consecuencia, para crear
los acontecimientos de tu vida. Puedes hablar. ¿Qué otro animal del planeta puede
hacerlo? Las palabras son la herramienta más poderosa que tienes como ser
humano, el instrumento de la magia. Pero son como una espada de doble filo:
pueden crear el sueño más bello o destruir todo lo que te rodea. Uno de los filos es
el uso erróneo de las palabras, que crea un infierno en vida. El otro es la
impecabilidad de las palabras, que sólo engendrará belleza, amor y el cielo en la
tierra. Según cómo las utilices, las palabras te liberarán o te esclavizarán aún más
de lo que imaginas. Toda la magia que posees se basa en tus palabras. Son pura
magia, y si las utilizas mal, se convierten en magia negra.
Esta magia es tan poderosa, que una sola palabra puede cambiar una vida o
destruir a millones de personas. Hace años, en Alemania, mediante el uso de las
palabras, un hombre manipuló a un país entero de gente muy inteligente. Los llevó
a una guerra mundial sólo con el poder de sus palabras. Convenció a otros para
que cometieran los más atroces actos de violencia. Activó el miedo de la gente, y
de pronto, como una gran explosión, empezaron las matanzas y el mundo estalló
en guerra. En todo el planeta los seres humanos han destruido a otros seres
humanos porque tenían miedo. Las palabras de Hitler, que se basaban en
creencias y acuerdos generados por el miedo, serán recordadas durante siglos.
La mente humana es como un campo fértil en el que continuamente se están
plantando semillas. Las semillas son opiniones, ideas y conceptos. Tú plantas una
semilla, un pensamiento, y éste crece. Las palabras son como semillas, ¡y la mente
humana es muy fértil! El único problema es que, con demasiada frecuencia, es
fértil para las semillas del miedo. Todas las mentes humanas son fértiles, pero sólo
para la clase de semilla para la que están preparadas. Lo importante es descubrir
para qué clase de semillas es fértil nuestra mente, y prepararla para recibir las
semillas del amor.
Fíjate en el ejemplo de Hitler: Sembró todas aquellas semillas de miedo, que
crecieron muy fuertes y consiguieron una extraordinaria destrucción masiva.
Teniendo en cuenta el pavoroso poder de las palabras, debemos comprender cuál
es el poder que emana de nuestra boca. Si plantamos un miedo o una duda en
nuestra mente, creará una serie interminable de acontecimientos. Una palabra es
como un hechizo, y los humanos utilizamos las palabras como magos de magia
negra, hechizándonos los unos a los otros imprudentemente.
Todo ser humano es un mago, y por medio de las palabras, puede hechizar a
alguien o liberarlo de un hechizo. Continuamente estamos lanzando hechizos con
nuestras opiniones. Por ejemplo, me encuentro con un amigo y le doy una opinión
que se me acaba de ocurrir. Le digo: «¡Mmmm! Veo en tu cara el color de los que
acaban teniendo cáncer». Si escucha esas palabras y está de acuerdo, desarrollará
un cáncer en menos de un año. Ese es el poder de las palabras.

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Durante nuestra domesticación, nuestros padres y hermanos expresaban sus
opiniones sobre nosotros sin pensar. Nosotros nos creíamos lo que nos decían y
vivíamos con el miedo que nos provocaban sus opiniones, como la de que no
servíamos para nadar, para los deportes o para escribir. Alguien da una opinión y
dice: «¡Mira qué niña tan fea!». La niña lo oye, se cree que es fea y crece con esa
idea en la cabeza. No importa lo guapa que sea; mientras mantenga ese acuerdo,
creerá que es fea. Estará bajo ese hechizo.
Este acuerdo es muy difícil de romper, y es posible que te lleve a realizar
muchas cosas con el único fin de convencerte de que realmente eres estúpido.
Puede que hagas algo y te digas a ti mismo: «Me gustaría ser inteligente, pero
debo de ser estúpido, porque si no lo fuera, no habría hecho esto». La mente se
mueve en cientos de direcciones diferentes y podríamos pasarnos días enteros
atrapados únicamente por la creencia en nuestra propia estupidez.
Pero un día alguien capta tu atención y con palabras te hace saber que no eres
estúpido. Crees lo que esa persona dice y llegas aun nuevo acuerdo. Y el resultado
es que dejas de sentirte o de actuar como un estúpido. Se ha roto todo el hechizo
sólo con la fuerza de las palabras. Y a la inversa, si crees que eres estúpido y
alguien capta tu atención y te dice: «Sí, realmente eres la persona más estúpida
que jamás he conocido», el acuerdo se verá reforzado y se volverá todavía más
firme.
Veamos ahora lo que significa la palabra «impecabilidad». Significa «sin
pecado». «Impecable» proviene del latín pecatus, que quiere decir «pecado». El im
significa «sin», de modo que «impecable» quiere decir «sin pecado». Las religiones
hablan del pecado y de los pecadores, pero entendamos qué significa realmente
pecar. Un pecado es cualquier cosa que haces y que va contra ti. Todo lo que
sientas, creas o digas que vaya contra ti es un pecado. Vas contra ti cuando te
juzgas y te culpas por cualquier cosa. No pecar es hacer exactamente lo contrario.
Ser impecable es no ir contra ti mismo. Cuando eres impecable, asumes la
responsabilidad de tus actos, pero sin juzgarte ni culparte.
Desde este punto de vista, todo el concepto de pecado deja de ser algo moral
o religioso para convertirse en una cuestión de puro sentido común. El pecado
empieza con el rechazo de uno mismo. El mayor pecado que cometes es
rechazarte a ti mismo. En términos religiosos, el autorrechazo es un «pecado
mortal», es decir que te conduce a la muerte. En cambio, la impecabilidad te
conduce a la vida.
Ser impecable con tus palabras es no utilizarlas contra ti mismo. Si te veo en la
calle y te llamo estúpido, puede parecer que utilizo esa palabra contra pero en
realidad la utilizo contra mí mismo, porque tú me odiarás por ello y tu odio no será
bueno para mí. Por lo tanto, si me enfurezco y con mis palabras te envío todo mi
veneno emocional, las estoy utilizando en mi contra.
Si me amó a mí mismo, expresaré ese amor en mis relaciones contigo y seré
impecable con mis palabras, porque la acción provoca una reacción semejante. Si
te amó, tú me amarás. Si te insultó, me insultarás. Si siento gratitud por ti, tú la
sentirás por mí. Si soy egoísta contigo, tú lo serás conmigo. Si utilizó mis palabras
para hechizarte, tú emplearás las tuyas para hechizarme a mí.
Ser impecable con tus palabras significa utilizar tu energía correctamente, en
la dirección de la verdad y del amor por ti mismo. Si llegas a un acuerdo contigo
para ser impecable con tus palabras, eso bastará para que la verdad se manifieste
a través de ti y limpie todo el veneno emocional que hay en tu interior. Pero llegar
a este acuerdo es difícil, porque hemos aprendido a hacer precisamente todo lo
contrario. Hemos aprendido a hacer de la mentira un hábito al comunicarnos con
los demás, y aún mas importante, al hablar con nosotros mismos. No somos
impecables con nuestras palabras.
En el infierno, el poder de las palabras se emplea de un modo totalmente
erróneo. Las usamos para maldecir, para culpar, para reprochar, para destruir.
También las utilizamos correctamente, por supuesto, pero no lo hacemos muy a
menudo. Por lo general, empleamos las palabras para propagar nuestro veneno
personal: para expresar rabia, celos, envidia y odio. Las palabras son pura magia ‐
el don más poderoso que tenemos como seres humanos ‐ y las utilizamos contra
nosotros mismos.

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Buen tema :bouquet:

GRACIAS AMIGA CLAU, ME HA ENCANTADO ESTA TEMATICA Y SU DEBATE, CUANTA SABIDURIA, CUANTA RAZON….

“SER IMPECABLE CON TUS PALABRAS ES NO UTILIZARLAS CONTRA TI MISMO…”

LAS PERSONAS MUCHAS VECES TIENEN TANTA FRUSTRACION QUE DICEN COSAS, QUE VERDADERAMENTE NO SIENTEN, PERO SABEN QUE AL DECIRLAS DE ESA MANERA, NO VAN A SER ACEPTADAS Y ACTO SEGUIDO EMPIEZAN LA POLEMICA…CUANTAS VECES HEMOS CAIDO EN ESTO!!!..

SI VERDADERAMENTE QUEREMOS LLEVAR LA FIESTA EN PAZ , HAY QUE SER BIEN CUIDADOSOS CON LAS PALABRAS Y EXPRESIONES QUE UTILIZAMOS, NADIE TIENE LA CULPA DE NUESTROS PROBLEMAS…

ESTOY MUY DE ACUERDO QUE ESTE PRIMER ACUERDO ES EL MAS IMPORTANTE …

GRACIAS POR COMPARTIR EN NUESTRO FORO Y CONTRIBUIR A UN MUNDO MEJOR…
SALUDOS


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Hola chicos

Asi es Milagros, decimos cosas sin sentirlas…cuantas veces nos arrepentimos luego

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EL SEGUNDO ACUERDO
No te tomes nada personalmente

Los tres acuerdos siguientes nacen, en realidad, del primero. El Segundo
Acuerdo consiste en no tomarte nada personalmente.
Suceda lo que suceda a tu alrededor, no te lo tomes personalmente. Utilizando
un ejemplo anterior, si te encuentro en la calle y te digo: «¡Eh, eres un estúpido!»,
sin conocerte, no me refiero a ti, sino a mí.
Si te lo tomas personalmente, tal vez te creas que eres un estúpido. Quizá te
digas a ti mismo: «¿Cómo lo sabe? ¿Acaso es clarividente o es que todos pueden
ver lo estúpido que soy?».
Te lo tomas personalmente porque estás de acuerdo con cualquier cosa que se
diga. Y tan pronto como estás de acuerdo, el veneno te recorre y te encuentras
atrapado en el sueño del infierno. El motivo de que estés atrapado es lo que
llamamos «la importancia personal». La importancia personal, o el tomarse las
cosas personalmente, es la expresión máxima del egoísmo, porque consideramos
que todo gira a nuestro alrededor. Durante el período de nuestra educación (o de
nuestra domesticación), aprendimos a tomarnos todas las cosas de forma
personal. Creemos que somos responsables de todo. ¡Yo, yo, yo y siempre yo!
Nada de lo que los demás hacen es por ti. Lo hacen por ellos mismos. Todos
vivimos en nuestro propio sueño, en nuestra propia mente; los demás están en un
mundo completamente distinto de aquel en que vive cada uno de nosotros.
Cuando nos tomamos personalmente lo que alguien nos dice, suponemos que
sabe lo que hay en nuestro mundo e intentamos imponérselo por encima del suyo.
Incluso cuando una situación parece muy personal, por ejemplo cuando
alguien te insulta directamente, eso no tiene nada que ver contigo. Lo que esa
persona dice, lo que hace y las opiniones que expresa responden a los acuerdos
que ha establecido en su propia mente. Su punto de vista surge de toda la
programación que recibió durante su domesticación.
Si alguien te da su opinión y te dice: «¡Oye, estás muy gordo!», no te lo tomes
personalmente, porque la verdad es que se refiere a sus propios sentimientos,
creencias y opiniones. Esa persona intentó enviarte su veneno, y si te lo tomas
personalmente, lo recoges y se convierte en tuyo. Tomarse las cosas
personalmente te convierte en una presa fácil para esos depredadores, los magos
negros. Les resulta fácil atraparte con una simple opinión, después te alimentan
con el veneno que quieren, y como te lo tomas personalmente, te lo tragas sin
rechistar.
Te comes toda su basura emocional y la conviertes en tu propia basura. Pero si
no te lo tomas personalmente, serás inmune a todo veneno aunque te encuentres
en medio del infierno. Esa inmunidad es un don de este acuerdo.
Cuando te tomas las cosas personalmente, te sientes ofendido y reaccionas
defendiendo tus creencias y creando conflictos. Haces una montaña de un grano
de arena porque sientes la necesidad de tener razón y de que los demás estén
equivocados. También te esfuerzas en demostrarles que tienes razón dando tus
propias opiniones. Del mismo modo, cualquier cosa que sientas o hagas no es más
que una proyección de tu propio sueño personal, un reflejo de tus propios
acuerdos. Lo que dices, lo que haces y las opiniones que tienes se basan en los
acuerdos que tú has establecido, y no tienen nada que ver conmigo.
Lo que pienses de mí no es importante para mí y no me lo tomo
personalmente. Cuando la gente me dice: «Miguel, eres el mejor», no me lo tomo
personalmente, y tampoco lo hago cuando me dice:
«Miguel, eres el peor». Sé que cuando estés contento, me dirás: «¡Miguel, eres
un ángel!». Pero cuando estés enfadado conmigo, me dirás: «¡Oh, Miguel, eres un
demonio! Eres repugnante. ¿Cómo puedes decir esas cosas?». Ninguno de los dos
comentarios me afecta porque yo sé lo que soy. No necesito que me acepten. No
necesito que nadie me diga: «¡Miguel, qué bien lo haces!», o: «¿Cómo eres capaz
de hacer eso?».
No, no me lo tomo personalmente. Pienses lo que pienses, sientas lo que
sientas, sé que se trata de tu problema y no del mío. Es tu manera de ver el
mundo. No me lo tomo de un modo personal porque te refieres a ti mismo y no a
mí. Los demás tienen sus propias opiniones según su sistema de creencias, de
modo que nada de lo que piensen de mí estará realmente relacionado conmigo,
sino con ellos.
Es posible que incluso me digas: «Miguel, lo que dices me duele». Pero lo que
te duele no es lo que yo digo, sino las heridas que tienes y que yo he rozado con lo
que he dicho. Eres tú mismo quien se hace daño. No me lo puedo tomar
personalmente en modo alguno, y no porque no crea ni confíe en ti, sino porque
sé que ves el mundo con distintos ojos, con los tuyos. Creas una película entera en
tu mente, y en ella tú eres el director, el productor y el protagonista.

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Cuanta razón, y lo mas lindo que muchas veces sabiendo todo esto, caemos y si, nos tomamos personales las cosas, por eso a medida que la vida avanza, los tropiezos que tenemos en el camino, vamos aprendiendo y creo que ese es el objetivo, APRENDER, la vida es un eterno aprendizaje.
Gracias por el tema, lo he digerido de principio a fin.
Ojalá se posteen más.
Linda noche a todos

Había una vez una mujer inteligente y de gran corazón. Esta mujer tenía una hija
a la que adoraba. Una noche llegó a casa después de un duro
día de trabajo, muy cansada, tensa y con un terrible dolor de cabeza. Quería paz y
tranquilidad, pero su hija saltaba y cantaba alegremente. No era consciente de
cómo se sentía su madre; estaba en su propio mundo, en su propio sueño. Se
sentía de maravilla y saltaba y cantaba cada vez más fuerte, expresando su alegría
y su amor. Cantaba tan fuerte que el dolor de cabeza de su madre aún empeoró
más, hasta que, en un momento determinado, la madre perdió el control. Miró
muy enfadada a su preciosa hija y le dijo: «¡Cállate! Tienes una voz horrible. ¿Es
que no puedes estar callada?».
Lo cierto es que, en ese momento, la tolerancia de la madre frente a cualquier
ruido era inexistente; no era que la voz de su hija fuera horrible. Pero la hija creyó
lo que le dijo su madre y llegó a un acuerdo con ella misma. Después de esto ya no
cantó más, porque creía que su voz era horrible y que molestaría a cualquier
persona que la oyera. En la escuela se volvió tímida, y si le pedían que cantase, se
negaba a hacerlo. Incluso hablar con los demás se convirtió en algo difícil. Ese
nuevo acuerdo hizo que todo cambiase para esa niña: creyó que debía reprimir sus
emociones para que la aceptasen y la amasen.
Siempre que escuchamos una opinión y la creemos, llegamos a un acuerdo que
pasa a formar parte de nuestro sistema de creencias. La niña creció, y aunque
tenía una bonita voz, nunca volvió a cantar. Desarrolló un gran complejo a causa
de un hechizo, un hechizo lanzado por la persona que más la quería: su propia
madre, que no se dio cuenta de lo que había hecho con sus palabras. No se dio
cuenta de que había utilizado magia negra y había hechizado a su hija. Desconocía
el poder de sus palabras, y por consiguiente no se la puede culpar. Hizo lo que su
propia madre, su padre y otras personas habían hecho con ella de muchas
maneras diferentes: utilizar mal sus palabras.
¿Cuántas veces hacemos lo mismo con nuestros propios hijos? Les lanzamos
opiniones de este tipo y ellos cargan con esa magia negra durante años y años. Las
personas que nos quieren emplean magia negra con nosotros, pero no saben lo
que hacen. Por ello debemos perdonarlos, porque no saben lo que hacen.
Otro ejemplo: Te despiertas por la mañana sintiéndote muy contenta. Te
sientes tan bien, que te pasas dos horas delante del espejo arreglándote.
Entonces, una de tus mejores amigas te dice: «¿Qué te ha pasado? Estás
horrorosa. Mira tu vestido; haces el ridículo». Ya está; con eso es suficiente para
enviarte a lo más profundo del infierno.

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Saludos

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AMIGA CLAU, ESTOY FASCINADA CONTIGO, QUE BUENAS TEMATICAS NOS EXPONES, CON CUANTA SABIDURIA, QUE NOS HACE REFLEXIONAR SOBRE ASPECTOS BIEN IMPORTANTES…
TE LO AGRADEZCO ENORMEMENTE…
GRACIAS, ES UN DELEITE LEERTE