Las tres enseñanzas del Principito para aprender a amar al otro

Mathilde De Robien

“Qué significa ‘domesticar’?”, preguntó el principito al zorro. La respuesta del zorro, además de definir los fundamentos de la amistad, resultó ser también una auténtica pedagogía del encuentro amoroso

Según el zorro de Saint-Exupéry, domesticar es “crear vínculos”, es pasar de un estado de indiferencia a una relación de amor, o de amistad, en la que el otro es reconocido y amado por quien es.

«Tú no eres para mí todavía más que un muchachito igual a otros cien mil muchachitos y no te necesito para nada. Tampoco tú tienes necesidad de mí y no soy para ti más que un zorro entre otros cien mil zorros semejantes. Pero si tú me domesticas, entonces tendremos necesidad el uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo, yo seré para ti único en el mundo».

Esto explica el zorro al principito después de que este le pregunte qué significa “domesticar”. Una definición que se amolda perfectamente a la de una relación amorosa. Queda por saber cómo «domesticar» al otro.

También entonces, el zorro da unas cuantas claves preciosas: paciencia, autenticidad y fiabilidad parecen ser tres condiciones que reunir para favorecer el encuentro amoroso.

1 LA PACIENCIA

“Debes tener mucha paciencia. Te sentarás al principio un poco lejos de mí, así, en el suelo; yo te miraré con el rabillo del ojo y tú no me dirás nada”.

La paciencia. Un aspecto de las citas del que está íntimamente convencida Sandrine Chanfreau, coach y cuentacuentos, que intervino el domingo 24 de enero durante el tele-encuentro “Le renard et les râteaux” (“El zorro y las calabazas”), organizado por Theotokos, el primer sitio web de citas cristiano en Francia.

Crear un vínculo de amor o de amistad requiere tiempo. “Sin duda, a veces sentimos una urgencia en la relación, bien por el tictac del reloj biológico, bien por el impulso del deseo, pero al ir demasiado rápido nos arriesgamos a estropear la relación. El tiempo es necesario para crear vínculos profundos”, subraya la especialista.

2 LA AUTENTICIDAD

«El lenguaje es fuente de malos entendidos. Pero cada día podrás sentarte un poco más cerca», continúa el zorro.

El lenguaje es fuente de malentendidos cuando está parasitado por el miedo (a decepcionar, a no ser suficiente…) o por el deseo de brillar. Para que una cita tenga la oportunidad de desembocar en una relación amorosa, conviene que seamos nosotros mismos. Sandrine Chanfreau invita a hablar con sinceridad, a atrevernos a mostrar nuestras debilidades.

«En los sitios de citas, nos vemos tentados rápidamente a sacar pecho, a mostrar nuestra mejor cara», constata Sandrine. El objetivo del encuentro Theotokos de enero, que se desarrolló en sesión plenaria y luego en parejas a través de la aplicación Zoom, fue precisamente ejercitarse en tener citas que fueran encuentros auténticos.

Christophe de Vareilles, coach y artista, codirector del encuentro, precisa que la clave no está en buscar al hombre o la mujer de nuestras vidas, sino más bien en animar a los participantes a atreverse a tener citas sinceras, a mostrar su verdadero rostro, lejos de cualquier presión y de cualquier ansiedad.

La autenticidad es ser sinceros y auténticos con el otro, pero también con nosotros mismos. Es ser claros con nuestras experiencias pasadas y en particular con las «calabazas» de las que habla el título del encuentro. En este sentido, Christophe de Vareilles invita a considerar esas experiencias pasadas no como fracasos, sino como experiencias «didácticas». Las historias pasadas alimentan nuestras historias futuras.

Las palabras de Nelson Mandela se aplican también al ámbito amoroso: «Yo nunca pierdo. O bien gano o aprendo». ¿Qué aspecto enriquecedor o positivo puedo extraer de mis relaciones amorosas precedentes? ¿Qué me han enseñado? ¿Me invitan a tener más prudencia, más paciencia, más sinceridad, más lucidez…?

3 LA FIABILIDAD

«El principito volvió al día siguiente. —Hubiera sido mejor —dijo el zorro— que vinieras a la misma hora. Si tú vienes a cualquier hora, nunca sabré cuándo preparar mi corazón…»

Para el zorro, la fiabilidad se materializa en la puntualidad. La puntualidad, en efecto, da seguridad al otro. Es una aproximación tranquilizadora. Sabemos que podemos contar con el otro. Además, la puntualidad permite al otro prepararse, «preparar el corazón», como dice con bellas palabras el zorro, crear una necesidad, una espera.

«Magnífica pedagogía la del zorro que cada día exhorta a sentarse un poco más cerca, a acercar su asiento al del otro», expresa Christophe de Vareilles. Una pedagogía paciente, progresiva, para permitir citas auténticas, profundas, no solamente con los ojos, sino ante todo con el corazón. Porque «sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible para los ojos». Es el famoso secreto que el zorro confió al principito al final de su encuentro.

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Bellas enseñanzas

Yo lei este libro cuando era pequena y siempre eh querido volverlo a leer, gracias amiguita muy lindas las ensenanzas

MUY BUEN LIBRO