La Curandera, desayunos para engreír a domicilio

Fresa para curar la locura

Maracuyá para que la pasión vuelva

Limón para curar el mal de amores

Eucalipto y limón para alejar los males

Granadilla para la eterna juventud

Aguaymanto para olvidar las penas”

No es una oda a la frutas y hierbas, aunque así lo parece. Es la carta de emolientes de La Curandera, el delivery de la ‘bebida de esquina’ más entrañable del Perú. Esa suerte de tónico o pócima, sin receta definida, que aligera cualquier mal.

La idea prendió en la ingeniera industrial Pierina Goicochea, a raíz de su amistad con un emolientero de antaño y adorar el sabor calmante de la bebida y sus propiedades relajantes en esa noches frías de Lima. Y esta idea le persiguió cuando regresó a Huánuco, pero ella agregó a las pócimas las hierbas y frutas de la región y multiplicó combinaciones. Y entonces sus bebidas estaban listas para curar los males, pero además ser inverosímiles.

“Primero estuvimos en una feria de jóvenes emprendedores de productos innovadores, ecoamigables,- apunta Pierina- allí encajamos perfectamente, porque era un espacio familiar y esta es una bebida popular con una innovación para nuevos públicos, para generaciones más jóvenes”.

La fama de sus sabores corrió de boca en boca. Y la hospitalidad de su local le abrió las puertas a la iconografía cultural regional. La Curandera no solo ofrecía una pócimas para aliviar los males del cuerpo, también del alma.

Ahora que la pandemia ha establecido las restricciones de restaurantes y bares en Huánuco. La Curandera llega a través del delivery, hasta la puerta de tu casa con esas bebidas que pueden alegrar y levantar a cualquier muerto viviente. Con la falta de movilidad en las calles y los protocolos impuestos de distanciamiento social, Pierina se animó además a lanzar sus servicios de desayuno que animan a migrar hacia una dieta saludable sin que estas renuncien al sabor.

Huánuco tiene restricciones y como muchos otros negocios gastronómicos locales, este ha encontrado una manera de mantener viva la marca de su propuesta gastronómica mientras llega la normalidad, vieja o nueva. En tanto que el delivery genera una huella ecológica, La Curandera ya está alistando mecanismos como contrarrestarla y echa mano a las bolsas de papel y prescinde en lo posible del uso de plástico, usando pajillas de fécula de maíz u otros recipientes compostables. “Es una cuestión de adaptación** a las circunstancias que nos ha tocado vivir, mientras todo sigue cerrado”

4 Me gusta

Que bien se ven ricos los sabores y ademas cuida el medio ambiente

Suena inovador el concepto, gracias amiguita

;;’’