Hacer de lo serio un chiste - Cubano

Hacer de lo serio un chiste. Por Eloy A González.*

El texto: El Profeta habla de los cubanos, del intelectual, Luis Aguilar León, es tan conocido que se cita y aparece en la Red una y otra vez. El Profeta dice de los cubanos entre otras cosas que: estamos entre los demás pero no pertenecemos al entorno en que estamos, y como bebemos de una misma copa la alegría y la amargura; esto nos permite tomar en serio los chistes y hacer de todo lo serio un chiste.
Tenemos, dice el autor, una sabiduría inmanente y llevamos cada uno de nosotros la chispa del genio, y los genios no se llevan bien entre sí, nuestra sabiduría es instantánea y colectiva, agrega el autor refiriéndose a los cubanos con un humor agudo y exquisito. El breve discurso se lee de principio a fin con una sonrisa en los labios.
No pretendo hablar de este texto tan conocido, sino de uno menos conocido. Y es que en el amplio acervo de cuentos de humor, chistes, anécdotas o como se les quiera llamar; donde aparecen los cubanos como protagonistas, allí somos: “los barbaros”, “la cátedra”, “la candela”. En fin, que siempre “nos escapamos de Tamakun por debajo del turbante”. En las relaciones con los otros, “nos mangamos” a los demás.
Vean el muestrario de personajes. Pepito el precoz niño cubano es lo máximo, se ríe hasta de Fidel Castro…, que es mucho decir. Cuando en los cuentos o chistes están juntos: el americano, el ruso y el cubano, este último es el más inteligente y fastidia a los demás. Siempre “el negrito” enoja al gallego, el mulatico incomoda al chino, y así el esquema se repite.
Traigo estas notas porque ha estado circulando en la Red un chiste a modo de historia corta, a veces sin título y otras con el título de: El Sándwich cubano; no aparece el nombre del autor como muchos textos que circulan por la Red. Quiero compartir con ustedes este chiste y aquí se los transcribo íntegramente:
Hace un tiempo atrás, la Universidad de Davis en California contribuyó al mantenimiento del gobierno de Fidel Castro con 100,000 dólares usando como pretexto un curso de 11 semanas que serian dados a 10 alumnos californianos.
Los estudiantes llegaron con sus mochilas cargadas, su ropa deportiva de marca famosa y los bolsillos llenos de dólares para gastar. En Varadero, uno de ellos compró un sándwich cubano de los que los cubanos no ven hace más de 48 años. Un pedazo de pan francés de casi un pie de largo con lascas de lechón asado, jamón, queso suizo, pepino, mortadela… DE TODO Y EN ABUNDANCIA. Cogió su sándwich y una coca-cola y se fue a comerlo bajo una sombrilla cerca de las azules aguas frente al Hotel Meliá, donde se hospedaba.
No había comenzado a comer su apetitoso “lunch” cuando se le acercó un joven empleado del hotel que estaba en su hora del almuerzo. El obrero cubano llevaba también un pedazo de pan, pero adentro solo llevaba un pedazo de dulce de origen desconocido. El joven, debido al hambre que tenia, saboreaba lentamente su “almuerzo” para que le durara. En eso, el americanito le habla: -“Sabes, estamos maravillados de la agilidad mental de ustedes. Todos saben jugar ajedrez, se conocen todas las reglas del basseball y otros deportes, tienen una gran memoria para los eventos históricos, casi todos hablan dos idiomas… ¿Cual es el secreto?”
El cubanito, hipnotizado por el sándwich que tenia el americano en la mano le dijo: -“Bueno, te voy a confesar nuestro secreto: El azúcar de la caña cubana. ¿Ves este pedazo de pan? Dentro tengo un dulce elaborado con esa azúcar. Hace muchos años los científicos soviéticos descubrieron que la caña que se cosecha en Cuba tiene unas moléculas con protones que una vez que llegan al cerebro a través de la circulación sanguínea estimulan las células cerebrales, en especial en las secciones de actividad mental y memoria inmediata. Así de sencillo es nuestro secreto.”
El americano ansioso le pidió le dejara probar un pedazo del dulce dentro del pan. El cubano le dijo: - “Como muestra de solidaridad y amistad por haber venido a estudiar acá, voy a hacer algo mejor para ti. Te cambio el pan con dulce de caña por el sándwich”. En gesto precipitado el estudiante americano le extendió su sándwich, el cual tomó el cubano dándole el pan con dulce.
El cubano le entró al sándwich de tal forma que en tres bocados había llegado a la mitad del mismo. Por su parte el americano había ido comiendo lentamente el pan con dulce, el cual, dicho sea de paso, no era de reciente horneo.
Al cabo de unos minutos le dice el americanito: - “Tengo la impresión de que saliste ganando en el cambio”. A lo que el joven cubano le contesto: -“¿Ves? Ya te están haciendo efecto en el cerebro las moléculas de la caña y la guayaba!”
Como pueden ustedes apreciar el joven cubano, comparado con su contraparte en el cuento es “lo máximo”, “se la comió añadiría cualquier cubano que lea la historia. En realidad es un típico “marrullero” que le birló el sándwich al ingenuo americano. Siempre he pensado que si los cubanos somos tan hábiles e inteligentes, ¿cómo es posible que hayamos soportado por 50 años una dictadura?. Tal vez no somos todo lo hábiles que decimos o quisiéramos ser.
Lo cierto es que, visto en conjunto, los cubanos estamos pasando “más trabajo que un forro de catre viejo”, por más de cincuenta años nos “ha caído carcoma”. Aún los que “le dimos la patá a la lata” y salimos de la Isla “como bala por tronera”, “estamos pasando el Niágara en bicicleta”. Algunos dicen que a la Tiranía en Cuba “sólo le queda el casco y la mala idea”, que el Comunismo “se mató como Chacumbele”, y que todo aquello del Socialismo y la igualdad, “voló como Matías Pérez”.
Dicen que el Comandante en Jefe, después que le dio la sirimba, está todo despetroncao y sigue matungo. Ya no puede dar muela, ahora las escribe; lo mejor es que son más cortas, pero igual continúa con la misma matraquilla. Sigue siendo el mismo bemba e’ trapo de siempre; ¡haber hasta cuando!
Los que lo han sucedido en el poder, siguen “comiéndose la misma botella de mondongo”. Su hermano el fañoso, que aunque aseguran “que sabe más que las bibijaguas”, “es retama de guayacol” y el traje de Presidente “no le queda muy pintaíto”. Muchos afirman que éste General sin batallas, “le chupa el rabo a la jutia”, y que no es más que un fulastrón. Como lo son también esos que le rodean, que “son más viejos que andar a pie”.
Por lo pronto las opiniones están divididas; unos aseguran que aquello va a seguir igual “hasta que el manco eche dedos”, mientras que otros consideran que “se va a acabar como la fiesta del Guatao”.
Y aunque me digan que estoy equivocado sigo escribiendo, porque en definitiva, “¡hay que arrugar cuando no hay quien planche!”.

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saludos amiga. :ok_hand:

Iigual para ti amiga bella. :wave: