Enriqueta Basilio, la atleta de México que fue la primera mujer en prender la llama olímpica

Cuando entró al estadio donde se inauguraron las Olimpiadas de México en 1968, Enriqueta Basilio Sotelo sólo quería llegar pronto al pebetero y encender el fuego olímpico para aplacar sus nervios

No fue sencillo, recuerda. Cientos de atletas invadieron la pista para tomar fotografías.
Un grupo de niños scouts formaron una valla que le abrió camino hasta las escaleras para subir al pebetero.

“Cerré mi mente para únicamente pensar en que tenía que llegar”
Enriqueta Basilio Sotelo

En ese momento Queta Basilio, como es conocida, respiró profundo.
“Empecé a escalar sin ver ni escuchar nada, perdí la noción. Me concentré, cerré mi mente para únicamente pensar en que tenía que llegar”, le cuenta a BBC Mundo.

Pero cuando la llama se alzó a varios metros y volteó hacia el estadio que le aplaudía y vitoreaba, la joven comprendió.

#Por primera vez en la historia una mujer había encendido el fuego de unas olimpiadas, las primeras que se realizaron en América Latina.

Un hecho histórico que trascendió al momento. En 1968 en el mundo occidental había un movimiento creciente por los derechos de las mujeres.

Y el papel de la atleta mexicana en la inauguración no fue sólo deportivo. “Creo que no solamente encendí el pebetero olímpico” dice Enriqueta.

“Encendí el corazón de las mujeres, la lucha por la justicia, por la equidad; la lucha por la igualdad”.

Una tarea de varios años. La siguiente mujer que encendió sola un fuego olímpico fue Cathy Freeman, en los juegos de Sydney 2000.

Y fue hasta las competencias de Londres en 2012 que las atletas participaron en todas las disciplinas olímpicas.

#Desde la nueva era de las Olimpiadas, que empezó en 1896, todos los portadores de la antorcha habían sido atletas hombres.
Y todas las competiciones habían sido en Europa, Japón y Estados Unidos.

Enriqueta Basilio, una joven de 20 años campeona nacional en la categoría de 80 metros con vallas.
Nació en Mexicali, Baja California, en la frontera con Estados Unidos. Es una zona desértica donde en verano la temperatura puede superar 48 grados centígrados.

En esos días su mayor sueño era competir en las olimpiadas, algo difícil porque realmente no tenía mucha experiencia.

Querían a una mujer, pero no sabían a cuál
Enriqueta Basilio Sotelo

De hecho sólo había participado en dos torneos internacionales: los Juegos Panamericanos de Winnipeg, Canadá, en 1967, y una competencia en Cuba al año siguiente.

Por eso no esperaba correr en la olimpiada. Ni mucho menos encender el pebetero.

Queta Basilio cuenta que el comité organizador decidió romper con la costumbre de asignar a un hombre la tarea de encender el fuego olímpico.

“Ellos lo que querían era cambiar la tradición. Querían a una mujer, pero no sabían a cuál”.
¿Cómo la eligieron?

“Nunca me dijeron nada directo. Hubo una competencia en Cuba e hice un buen papel, entonces me preguntaron qué pensaba de portar el fuego”.
“Les dije que como siempre habían sido hombres había elementos muy buenos para hacerlo, como Felipe Muñoz”, el primer y único mexicano en ganar una medalla de oro en natación.

Días después un periódico publicó la noticia de su designación como la portadora de la antorcha olímpica.

“Me preguntaron qué piensas y dije pues no sé, hasta que en una conferencia de prensa dieron el aviso de que iba a ser una mujer y que era yo”.

#“Se les olvidó mi uniforme”

La designación de Queta Basilio causó polémica. Algunos protestaron por la elección de una atleta con poca experiencia y originaria de una ciudad lejana a la capital del país.

Pero otros decían que portar la antorcha olímpica y encender el pebetero no era tarea de una mujer.

“Fueron las dos cosas”, recuerda Basilio Sotelo.

“Era de provincia y estaba muy novata, del juvenil me fui directo a la olimpiada”.

Al final el comité organizador mantuvo su decisión, en parte por el apoyo de muchos competidores, pero también por el entorno social de las olimpíadas.

El siguiente paso fue prepararse para la inauguración. “Entrené dos veces la ruta y las escaleras fueron hechas a mi paso”, recuerda.
“Nadie me dijo que tenía que saludar a los puntos cardinales (como es la tradición en estas ceremonias), hasta se les olvidó mi uniforme, no me dieron uno para ese día”.

#No era únicamente yo, eran las mujeres de México y de todo el mundo
Enriqueta Basilio Sotelo

“Salí con mi ropa de entrenamiento, me puse una blanca porque era la primera mujer y vivíamos momentos complejos en el país al realizarse los juegos olímpicos”.

Con ese uniforme improvisado entró al Estadio Olímpico Universitario, al atardecer del 12 de octubre de 1968. La pista estaba abarrotada.

“Quería llegar ya a la escalera, era lo que más miedo me daba”,recuerda Enriqueta.
“Salí a la pista y en la curva de los 200 metros había deportistas para tomar fotos, me entró nerviosismo, me cerraron el paso, debía agarrar velocidad y sentí que no iba a llegar a las escaleras”.

Entonces aparecieron los chicos scout que le abrieron paso. La atleta subió 92 escalones hasta el pebetero, se volvió hacia el estadio, levantó la antorcha y encendió el fuego.

Los organizadores soltaron miles de palomas, el símbolo que México eligió para las olimpíadas. Queta Basilio sonreía.

“Dije: ya cumplimos las mujeres, porque iba representando a las mujeres”.
“No era únicamente yo, eran las mujeres de México y de todo el mundo”.

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Han pasado reportajes de ella por los juegos, nuestros juegos fueron únicos en muchos aspectos. Tan lindo el estadio de mi UNAM :heart_eyes:.

Los de UNAM no olvidamos la masacre de Tlatelolco, se celebraron esos juegos en Ciudad de Mexico y aun olia a sangre :disappointed:

Gracias x la informacion Dutchess, saludos.