El síndrome de la pijama

¿Por qué no debes trabajar de pijama en casa?

¿Irías a la oficina con la pijama puesta? ¿En bata y con pantuflas? Pues si tu respuesta es “no”, entonces ahí tienes el por qué no has de trabajar en casa con la pijama o el camisón. Y es que debes comprender que, aunque tu trabajo esté en casa, sigue siendo un espacio laboral al que debes darle la importancia y la celeridad correspondientes.

Seguro que puedes vestir con pantalones deportivos, zapatillas, una playera que no sea tan vistosa como las blusas y camisas de la oficina. Incluso darte el gusto de no usar maquillaje, pero de todos modos debes comenzar el día luciendo ropa con la que puedas salir a la calle, aunque no vayas a hacerlo.

Vestir con ropa que no sea de cama te hace empezar el día. Te deja listo para ir de compras, recibir clientes, o simplemente para crear en tu mente ese marco de distinción entre el trabajo y la vida hogareña. Usar la pijama te dará un marco mental incompleto: ¿estás aún durmiendo, en día domingo, o estás en el trabajo? Si no llevas puesta la ropa correspondiente, tu mente se confundirá y no dividirá el tiempo en tu día a día, entremezclando el hogar con el trabajo desde un aspecto productivo y emocional.

Cómo vencer el síndrome de la pijama

El síndrome de la pijama es esta situación que suele presentarse en quienes no trabajan en una oficina convencional. Para vencerlo, debes proponértelo. Una buena manera de lograrlo es comenzar el día con un paseo por el vecindario, o en ir a hacer trámites simples, como pagar un servicio, hacer alguna compra del hogar, o lo que fuera que sea puertas afuera del hogar. Aunque te demores tres minutos en hacerlo, te acostumbrarás a vestir de un modo propicio para salir a la calle, saliendo de la pijama. Cuando vuelvas a casa, ya estarás en ese marco de separación entre la vida íntima de la pijama, y la vida laboral de la ropa de vestir.

Si te cuesta salir a la calle a hacer trámites a primera hora, puedes desayunar en un café con servicio Wi-Fi, leer el periódico o comenzar la primera hora de tu día laboral en un sitio fuera de casa. Esto, además, te permitirá ver gente, dialogar con otros antes de sentarte a trabajar en casa. Y así habrás vencido, en poco tiempo, el temible y poco productivo síndrome de la pijama.

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Excelente tema, gracias por compartir

buen trma espero tu visita buen sabadito

Buen tema, no tengo este síndrome