El pueblo que quiere dejar de cultivar marihuana en Paraguay

Agentes de la Secretarí­a Nacional Antidrogas de Paraguay (Senad) suben a un helicóptero en una plantación de marihuana parcialmente arrasada por la policía en una zona boscosa del departamento Alto Paraná, en la frontera con Brasil, en febrero de 2014.

(Credit Santi Carneri)

ASUNCIÓN

— A menos de 100 kilómetros de la frontera con Brasil, Abel Bernal, un campesino paraguayo de 20 años, utiliza las tres hectáreas de su terreno familiar para plantar marihuana.

Cada día se levanta al amanecer y trabaja unas ocho horas en su campo.

La rica tierra colorada le ha dado en tres años cuatro cosechas de unos mil kilos cada una, cuenta Bernal (su nombre original ha sido modificado para resguardar su identidad).

Y en cada ocasión vendió su producción por alrededor de 3000 dólares a compradores brasileños.

Ellos son los visitantes más habituales de Kamba Rembe, un pueblo de unos cuatro mil habitantes conocido en la prensa local por las masivas incautaciones de cannabis que la policía realiza allí cada tanto, y que figura en los mapas oficiales como San José del Norte.

Bernal asegura que el 90 por ciento de los jóvenes de la comunidad se dedica a lo mismo que él.

“Los grandes narcos no existen en Kamba Rembe, esos están en otro lado”, explicó el joven campesino durante una visita a Asunción a finales de septiembre, cuando participó junto con un portavoz de su comunidad en un coloquio donde explicaron que, en realidad, lo que quiere la comunidad es dejar de cultivar marihuana.