El flujo migratorio que discurre desde México al "Norte"

La frontera de más de 30 kilómetros entre la ciudad y municipio de Tijuana en la cara sur del condado de San Diego es posiblemente la que más muros, vallados y obstáculos paralelos tiene. Todo para “detener” o “combatir” la amenaza del terrorismo yihadista, el trasiego del narcotráfico y la (in)migración no autorizada (illegal dice el gobierno estadounidense). Esto produjo el cierre de rutas de entrada migratorias que durante décadas fueron utilizadas para cruzar la frontera sin permisos y por eso emergieron los desiertos como los lugares menos vigilados y permisivos; pero también se transformaron en las regiones donde más se incrementaron las muertes de migrantes. Y donde es necesario contar con los servicios de coyotes y polleros.

Los migrantes indocumentados fueron denominados históricamente como alambristas (saltaban el alambre de púas que delimitaba ambos países), braceros, espaldasmojadas (wetback) o mojados; en el argot de Tijuana y el sur de California también se les dice despectivamente “mojarras” (el nombre de un pescado muy popular en México pero que opera como despectivo de mojado) y “paisas” (de paisanos, que tiene una acepción de burla para el recién llegado o aquellos que siendo inmigrantes se desenvuelven con torpeza tanto lingüística como socio-culturalmente). De estas denominaciones se originaron expresiones –ya históricas– que hablaban de “cruzar de alambre”, “cruzar de mojado”, “echársela de mojado”. Obviamente, ha habido cambios en la terminología y en la percepción del fenómeno, pero este léxico lo encontramos aún hoy en evocaciones y en la literatura de la época.

Sea como fuere, el actor social migrante está conformado por individuos que necesitan pasar a los EE.UU. sin cumplir los requisitos oficiales necesarios (pasaportes, visas, etcétera). Conforman un grupo muy heterogéneo que los unifica el no tener que evitar los operativos de la Border Patrol. Una alternativa de cruce sin riesgo para la integridad física, usada especialmente por mujeres y menores, y en menor medida por hombres, consiste en utilizar “papeles” o micas (visas con forma de documentos de identidad de plástico) chuecas (llamadas apócrifas porque no pertenecen a la persona que la usa), previo alquiler, compra o préstamo. Otra alternativa es pasar oculto en la cajuela (maletero) de un automóvil o en un receptáculo camuflado, pero si el conductor se asusta y huye se corre el riesgo de morir asfixiado.