El concepto equivocado de la etiqueta y el protocolo

CON ELEGANCIA

El concepto equivocado de la etiqueta y el protocolo


Este viernes nuestra colaboración ha sido inspirada por correos con preguntas de los lectores interesados en aclarar algunas dudas.
Lynda Rodríguez
Especial para LISTÍN DIARIO
Resulta alarmante la cantidad de personas que están equivocadas sobre el verdadero significado de la etiqueta y el protocolo. Hoy aclaramos importantes conceptos sobre estos dos términos que escuchamos desde años pero que, muchas veces, no sabemos interpretar.

La mayoría de las personas cuando escuchan las palabras “etiqueta y protocolo” se imaginan siempre formalidad, un ambiente estirado, muchos cubiertos, platillos rebuscados, o una persona sumamente seria, elitista, sofisticada, aburrida o demasiado formal. Nada más alejado de la realidad.

LA ETIQUETA DICE QUE USTED SE DIVIERTA

La etiqueta no es ser postizos, rígidos o demasiado formales. Para ser socialmente agradable debes tener, obligatoriamente, buen sentido del humor. Es una equivocación pensar que la etiqueta y el protocolo manda a ser aburridos o formales en todo momento. No, la etiqueta no es eso.

Tampoco anula la espontaneidad. Una actitud relajada y positiva es fundamental para el desenvolvimiento armonioso de una persona en cualquier ambiente. Pasarlo bien y disfrutar son objetivos principales de esta materia y es por eso que ofrece pautas, muy prácticas, que benefician la convivencia. No olvide que el buen sentido del humor es el mejor traje que se puede vestir en sociedad y las buenas maneras son gracia, naturalidad, práctica y sentido común.

¿CUÁL ES LA DIFERENCIA ENTRE LA ETIQUETA Y EL PROTOCOLO?

Normalmente estos dos términos tienden a ser confundidos como sinónimos porque tienen un elemento común: las normas de comportamiento, pero para que entiendas su diferencia aquí te la explico: La etiqueta se refiere al comportamiento en el campo social y personal, mientras que el protocolo se refiere a la ceremonia en sí, el orden a seguir en el ceremonial en el terreno de la política, diplomacia o actos públicos de Estado o de una empresa. Por lo tanto, la etiqueta regula la conducta personal de las personas y no siempre comprende reglas protocolarias. En cambio, todo acto protocolario incluye la etiqueta en el comportamiento individual de las personas.

LA ELEGANCIA ES LA SENCILLEZ DE LO NATURAL

¿Qué quiere decir esto? Que no quiera comer con cubiertos lo que se come con las manos. Que no vaya vestido de discoteca a un concierto en un estadio o con tacones de aguja a Altos de Chavón. Que no vaya de “sofisticado” o extremadamente formal a un ambiente sencillo, humilde o informal, pues se verá fuera de tono. La elegancia es la sencillez de lo natural: adáptese al ambiente y a lo que corresponde en cada momento.

LA ETIQUETA NO ANULA EL CARÁCTER
La etiqueta no manda a ser tontos, ni a aguantar simplezas ni boberías. Una cosa es saber comportarse con amabilidad y cercanía cuando corresponde, y otra es aguantar irrespeto o sinverguencerías.

Seguir la etiqueta no anula el carácter. Claro que es perfectamente válido levantarse de una mesa donde se llevan conversaciones inapropiadas, retirarse de un ambiente que no vaya acorde con nuestros principios, poner en su sitio a cualquiera que se ponga “de freco” o reportar a la administración de un establecimiento cuando recibimos un mal servicio. Seguir la etiqueta no manda a ser tontos o que no conozcamos nuestros derechos. Son normas que demuestran respeto por lo demás, pero también respeto por uno mismo.

ENCONTRAR EL PUNTO ENTRE LA NATURALIDAD Y LA CORRECCIÓN

El saber estar es encontrar el punto entre ser uno mismo y comportarse correctamente. La clave está en saber comportarte de acuerdo al entorno en el que te encuentres, sin que ello suponga la pérdida de tu propia personalidad.

EL PROTOCOLO NO VIENE A COMPLICAR A NADIE
No complica en lo absoluto. Absolutamente todo, en el protocolo, tiene un por qué. Cada regla, cada norma, cada principio tiene un origen y una razón del por qué fue establecido.

¿Por qué no se chocan las copas al brindar?

Porque proviene de una costumbre de desconfianza. Según versiones que datan desde la antigu¨edad, el origen de chocar las copas proviene de la costumbre de nobles y monarcas que chocaban las copas para que, con el choque, se salpicaran sus bebidas y así demostrar que la bebida brindada no estaba envenenada. Al venir de una costumbre de desconfianza o suspicaz, el protocolo internacional no aprueba el choque de las copas como un gesto delicado entre comensales. Lo correcto es no hacerlo, aunque la costumbre esté bastante extendida.

¿Por qué se estableció que los camareros brinden la bandeja de la comida por la izquierda del comensal y no por la derecha? Porque la mayoría de las personas son diestras y al comensal, ya sentado, se le hará más fácil tomar los alimentos con su mano derecha desde una bandeja ofrecida en su lado izquierdo.

¿Por qué el cuchillo se coloca a la derecha y el tenedor a la izquierda? Porque la mayoría de las personas son diestras y tienen más dominio con la mano derecha, por lo tanto, el cuchillo se coloca en el lado derecho porque con esa mano tienen más fuerza para cortar. Si la persona es zurda, los cubiertos se colocan al revés.

Es decir, cada regla en el protocolo tiene una razón de ser. No viene a complicar a nadie, sencillamente, son pautas marcadas por el sentido común.

LA VERDADERA ETIQUETA SOCIAL NO DISTANCIA A LAS PERSONAS, SINO QUE LAS ACERCA.

La etiqueta social no es elitista. Se debe desligar el elitismo de las buenas formas, ya que el sustrato de éstas es el respeto y nada hay más lejos del elitismo. La persona verdaderamente elegante es aquella que sabe interactuar y respetar a las personas por su condición de ser humano, no por su raza o posición socioeconómica. No olvidemos que la verdadera elegancia no es estatus, ni dinero, es una forma de ser.

CLARO QUE SE LE PUEDE CAER UNA COPA DE VINO

También se le puede caer una servilleta, como también puede derramar un vaso de agua. Somos seres humanos y no somos perfectos. Claro que se nos puede caer una copa de vino; entonces ¿qué nos enseña la etiqueta? a reaccionar de manera natural ante esos imprevistos o accidentes que nos puedan suceder. Por lo tanto, olvídese de pensar que si se le cayó algo en la mesa usted “está faltando a la etiqueta”. La etiqueta manda, sencillamente, a reaccionar con gracia y naturalidad ante cualquier imprevisto que se nos presente.

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Lo mejor es siempre lo más natural y espontáneo :grinning:, saludos Venga