El amor nos desborda y nos inflama

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No idealices a la persona amada

Más de una vez te habrás sorprendido a ti mismo/a hablando con alguien sobre tu pareja: “Es el hombre/ la mujer ideal. Sólo con mirarme sabe lo que siento, me hace reír y soñar, es perfecta/o en todo. Tengo una suerte increíble.”

Puede que así sea, puede que esa persona cuente en verdad con grandes virtudes, no obstante, nunca te desboques ni veas el mundo con esas gafas veladas que nos impiden ver la auténtica realidad.

El amor nos desborda y nos inflama, nos hace en ocasiones tener 15 años de nuevo sin pensar que lo que hacemos en verdad, es proyectar en la pareja deseos y necesidades propias.

No idealices, no lo hagas nunca. Observa a la persona que amas en toda su realidad, en toda su complejidad con sus virtudes y también con sus defectos incluidos. Esos que sin lugar a dudas, también tú tienes. El amor es al fin y al cabo un gran desafío en la cual, unir a dos personas imperfectas para crear una relación perfecta, y te aseguramos que el esfuerzo merece la pena.

  1. No lo des todo a cambio de nada

¿Qué no serías capaz de hacer por amor? ¿Dejarías a tu familia? ¿Cambiarías de ciudad? ¿De amigos? ¿Priorizarías sus necesidades antes que las tuyas? ¿Dejarías a un lado tus propios valores por la persona que ahora llena tu corazón? Piénsalo con objetividad.

El amor no es ofrecerlo todo a cambio de nada. Las relaciones afectivas son un intercambio continuo donde ambos ganan y nadie pierde, no se trata de un juego de fuerzas, sino de un equilibrio de riquezas y descubrimientos, de esfuerzos mutuos y concesiones negociadas.

  1. Amar sin poseer

En el momento en que aparece en nuestra relación los primeros muros y las primeras ataduras, empezamos a quedarnos sin aire. Si tu pareja te prohibe, te instiga, si en su lenguaje aparecen palabras trufadas por el chantaje, por la victimización, por los reproches y los ultimatums, ese amor está trayendo penas y no alegrías.

El amor dependiente que posee y controla, no es un amor maduro y consciente. Es un amor egoísta que prioriza las propias necesidades y los propios miedos: libérate.