dueña de mi destino

En cualquier lugar nace el deseo,
en cualquier lugar me provocas,
esas ansias que evocas,
cuando desnudarte te veo,
es como si un condenado reo,
fuera a morir de pasión,
pues se llena de ilusión,
y donde quiera te encuentres,
mí mente vuela pues siente,
el lujurioso llamada del amor.

Arrodillada en el suelo,
o acostada en mí cama,
mí cuerpo te reclama,
la presencia de tú pelo,
mí cara con desvelo,
lo siente revolotear,
suelto como ola del mar,
abundante como el cielo,
pues cubre como un velo,
tú malvado coquetear.

Tus caderas ahora liberas
de ese pequeño cubrir,
que me hace dirigir,
mis ojos a tus riveras,
ríos, lomas, y enredaderas,
forman tú sexo divino,
bello, sensual, y fino,
pero es férrea la condena,
que a mí alma encadena,
y es dueña de mí destino.

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muyu lindo
saluditos

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gracias por pasar al tema!