Cómo la estricta disciplina hace que los niños estén más fuera de control

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Los padres establecen pautas y límites para sus hijos para garantizar su seguridad, así como la seguridad de los demás. La acción disciplinaria efectiva en su mayor parte mantendrá a los niños fuera de problemas. Si saben que habrá consecuencias para sus acciones, es menos probable que rompan las reglas. Pero como seres conscientes, pueden pensar por sí mismos y pondrán a prueba los límites. Es normal que los niños actúen y sean un poco traviesos de vez en cuando.

Cuanto mayores son los niños, más dotados se vuelven al pensar por sí mismos. A medida que llegan a la adolescencia, comienzan a cuestionar los límites que se establecieron ante ellos. En este punto, han desarrollado su propio sentido del bien y del mal y comienzan a rechazar las reglas que consideran injustas o innecesarias.

A medida que los niños en crecimiento comienzan a rebelarse, los padres a veces sienten que necesitan endurecer las reglas para recuperar el control. Pero todo esto realmente es causa de una ruptura entre los niños y sus padres.

La secuela de una estricta crianza de los hijos: En la etapa inicial, los niños son demasiado jóvenes para distinguir entre lo correcto y lo incorrecto, por lo que necesitan esa disciplina para protegerlos. Pero a medida que los niños crecen, pueden comenzar a hacer esa distinción por sí mismos. Aunque el niño está creciendo y cambiando, los padres mantienen sus tácticas disciplinarias de la misma manera. Algunos niños retrocederán porque comienzan a pensar de forma independiente. Otros niños seguirán siendo sumisos, pero solo porque temen ser castigados.

Los niños rebeldes: Para aquellos que se niegan a aceptar la influencia tiránica de sus padres, hay una de las dos rutas que tomarán. Algunos se volverán más furtivos. Mejorarán sus mentiras engañosas para evitar conflictos con sus padres y seguirán sus propias reglas. Estos niños pueden llegar a ser muy manipuladores y deshonestos.

El otro resultado es un niño rebelde. Se niegan a aceptar la disciplina de sus padres, por lo que actúan. Creyendo que sus padres todavía los ven como niños, tratarán de demostrar que están equivocados al participar en actividades para adultos, como salir con amigos, tener relaciones sexuales, ir de fiesta o, peor aún, pueden estar influenciados por personas malas y hacerse adictos a cosas malas como drogas y alcohol. Cuanto más actúan los niños, más estrictos se vuelven los padres para recuperar el control. Es un ciclo vicioso y tóxico que no beneficia a nadie.

Los niños disciplinados se han vuelto angustiados: Los niños que permanecen sumisos finalmente también sufrirán. Aunque siempre logran apaciguar a sus padres, su constante disposición a complacer puede ser extremadamente perjudicial para su crecimiento. Las personas que siguen las instrucciones sin sentido carecen de habilidades de pensamiento crítico y luchan por analizar lo que sería mejor para ellos.

Estos niños solo saben cómo seguir las reglas y no pueden funcionar sin alguna forma de dirección. Nunca se elevarán a roles de liderazgo porque simplemente no poseen las habilidades. En cierto sentido, los padres que practican una acción disciplinaria estricta involuntariamente están configurando a sus hijos para el fracaso en el futuro.

¿Cómo hacer las cosas bien?

Si los padres sienten la necesidad de perder el control de sus hijos, no importa cuánto lo intenten, quizás sea el momento de retroceder un poco. Los padres deben darse cuenta de que su niño, una vez pequeño e ingenuo, se está convirtiendo en un adulto parpadeante y pensante; y merecen reconocimiento por esto. Mientras más empujan los padres, más lejos huirán. La única manera de llevar a los niños a los padres es demostrando que no solo lo ven como un niño. Lo ven como un ser humano.

Los padres deben ser claros sobre los motivos de sus reglas. Deben hablar con los niños como iguales. Esto no solo fortalecerá el vínculo entre padres e hijos, sino que también enseñará a los niños el concepto de respeto. A medida que los niños crecen y cambian, también debería ser el estilo de crianza.

No importa cuánto lo intenten los padres, sus hijos cometerán errores. Son solo humanos. Los padres deben comprender este concepto cuando el niño repudia su castigo.

Expliquen a los niños por qué están siendo castigados. Hablen con calma. Los padres nunca deben golpear a los niños con consecuencias irrazonables porque están enojados. Los niños pueden verlo a la perfección y, en última instancia, respetar menos a sus padres. Cuando alcances un terreno en común, es más probable que te acompañen.

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excelente tema , gracias por compartirlo, saludos

Que buena informacion yo eh tratado de educar a mi hijos de forma que sean independientes a la hora de eleccion, tenemos reglas en la casa rara vez las rompen, pero si es verdad comienzan a pensar por ellos mismo en lo personal me gusta que tengan su propia identidad pero a veces no me gusta lo que me dice o como ven ciertas cosas :persevere: mientras no sea nada irrespetuoso los respeto por que soy de pensar que se educa mas con el ejemplo

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@ilovetridy verdad que es un tema bueno yo recuerdo cuando lo lei por primera ves hoy me acorde de mis nietos ellos tienen reglas las tienen que cumplir en la casa desde un principio se debe de ser claro como dice con respecto a las reglas te cuento que asi es como ellos aprenden a valorar lo que tienen ami me encanto el tema

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Si buenisimo me encanto, es verdad los ninos entienden mucho mas de lo que pensamos cuando se les explica que tienen que hacer, que no y el por que, ellos solitos sin hacer berrinche lo hacen como algo natural

excelente tema Coqui
yo soy de las que ni tanto
ni tampoco jajajajaja
un dicho de mi madre
ni tan extracta, eso
solo lleva a que se tenga temor
si hay que poner reglas
pero hablando se pueden modificar
según el caso y la edad

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Que buen tema. Yo no tengo hijos pero si una buena comunicacion con los hijos…mientras aun escuche… Ayuda mucho

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